Dolores Lastras Martínez hace honor a su nombre convirtiéndose en uno agudo de cabeza para los universitarios potosinos. Pocas veces alguien con escasos méritos personales y profesionales ambicionó un cargo para el que inverosímilmente se requieren tales credenciales. Es legítima la ambición de cada quién, pero se agradece el sentido común. La flagrante inadecuación entre el ser y estar vuelve la postulación de Lastras-lastre a la rectoría grotesca caricatura. Fuera de un par de excepciones, las candidaturas a rector se antojan un carrusel de desatinos en el valleinclanesco Callejón del Gato, en donde los espejos deformantes distorsionan los cuerpos reflejados devolviendo figuras improbables.
Quizás por eso el infatigable Miguel Ángel Aguilar Robledo se dirigió recientemente a Fermín Villar exigiendo a las autoridades que “cesen inmediatamente estas actividades de apoyo a la Mtra. Lastras, para garantizar la contienda equitativa y democrática”. No recuerda las elecciones realizadas en su Facultad que siempre arrojaban el mismo resultado censurando cualquier garantía equitativa y democrática; tampoco las peticiones de justicia de las alumnas ante los acosos que solucionó haciéndose de la vista gorda. Se dice que el hablante es dueño de la lengua, pocas veces que el lenguaje lo es también del hablante, desautorizándole a emplear determinadas expresiones. Cualquier llamado a la equidad y democracia de Aguilar Robledo está descalificado. El intrépido candidato señala abiertamente a Anuar Kasis como titiritero de la tramoya electoral. Nadie duda de que Escaso o Kasis las manipule, pero no dice que comparten supuestas infamias y fechorías. Aguilar Robledo advierte perplejo que se le escapa el último hueso, de cualquier manera inaccesible para él. (Abrazada a un pomo de Buchanans a falta de algo mejor, la cronista-corista rememora el instante en que, en la boda de su última hija, el maestro de ceremonias la invitó a bailar con el padre de la criatura e irrumpió su Pantaleón).
Villar y Kasis operan para Lastras-lastre -que es hacerlo para ellos mismos en filigrana de aoristo oblicuo- cuyo logro reside en ser la actual Secretaria Académica, posición a la que accedió por ser hija de su papá. Sin otros méritos, resulta desproporcionada su aspiración, a menos que se mire en un azogue gatuno. Villar, Escaso o Kasis y Lastras-lastre son lo mismo. Descartado el segundo, al primero le resta la tercera y un comodín. Una partida de póker con cartas marcadas que reparte Fermín Villar sentado a la mesa de tahúres. En ningún caso lo mejor para la Universidad, sino lo redituable para el ludópata sindicato presunto del crimen. Lastras es un lastre no ya para Villar y Kasis, sino para la institución. Vivir a su edad del papá quizás sea muy potosino pero no es serio, ni razonable, ni sensato. Vivir además muy bien por ser hija del papá, a estas alturas del Covid-19, es una impertinencia y un ultraje. Lastras-lastre podría hacer gala de relativa ecuanimidad y solicitar que la nombren responsable de los comedores universitarios o de las canchas de los Búfalos de Ingeniería o de la papelería membretada. Lastras-lastre es también cómplice de encubrir a los acosadores, con el agravante significativo de que es mujer. El temerario Miguel Ángel Aguilar Robledo termina su subversiva misiva con el lema de la UASLP, “Siempre Autónoma, por mi Patria educaré”. Se agradece que esta patulea quiera educar por la patria, inaudito en atención a su historial, pero es preferible que se pongan a disposición judicial y esclarezcan para empezar los casos de acoso sexual.
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