Hay nombres y apellidos que impremeditadamente abonan la imaginación. En ocasiones evocan un pasado blasonado, en otras, invocan un presente amenazador. No es discriminación sino figuración fonética. Hay nombres y apellidos que con naturalidad asociamos con una nómina de Al Qaeda aunque no haya equiparación posible. Tal me sucede con Anuar Kasis Ariceaga. El segundo apellido, una suerte de oxímoron, se antoja maniobra de despiste. Invita a pensar en un bucólico caserío asediado por una piara gruñona. Lo euzkaldún delata también ese gusto por las pistolas inconcretas y la kaleborroka. La fonética de Anuar Kasis Ariceaga favorece fantasear en una avanzadilla de Isis o en un gudari extemporáneo. En todo caso, quiere ser Rector de la UASLP. La Universidad corre el riesgo de saltar por los aires en cualquier momento, dada la afición de ambos por las bombas en cualquier presentación, la dinamita, los explosivos y toda cosa que además de hacer mucho ruido derribe cosas. ¿Exageración perversa? Una revisión somera o apenas o escasa o casi de Kasis exhibe prácticas poco académicas, asociadas con la guerra sucia, vinculadas con manejos políticos en beneficio propio y de grupo, indisociables del provecho económico, en detrimento del cargo de Secretario General que ostenta con notable indignidad. Anuar Kasis Ariceaga ofrece generosas muestras de terrorismo académico que lo vuelven un prevaricador de manual. El doctor Zermeño, otro candidato a la rectoría, se encontró en su Facultad con mantas que lo acusaban de tolerar y proteger el acoso de que son objeto alumnas. Éstas negaron los cargos.
En su calidad de Secretario General, Escaso o Kasis ha sido encubridor y cómplice de abusos, hostigamientos y acosos de profesores y directores. No necesita mantas que se lo recuerden. El actual Rector, Fermín Villar, puede tener interés en que le suceda Escaso o Kasis, pero de ninguna manera lo tiene la Universidad. Basta pensar en la infamia que representó el caso Fausto Saucedo, exdirector del Hábitat, gestionado mafiosamente por Escaso o Kasis. En comparación, la candidatura de Miguel Ángel Aguilar Robledo es una broma pesada. En caso de que Escaso o Kasis sea Rector hay que conjeturar que Aguilar Robledo accederá a una Secretaría sencillamente porque comparten complicidades y fechorías. Esta relación de intereses exhibe la red de corrupción y de favores mutuos mantenida desde la cúpula universitaria. Fermín Villar no pretende candidatear a una persona solvente en lo moral y profesional, sino asegurar el estado de impunidad. No postula a un aspirante a Rector, sino a un cuate que puede ser Rector sobre el que recaen acusaciones y señalamientos recurrentes de malas prácticas por decir lo menos. No promueve el bien de la Universidad, sino el propio. Infaltable, irrumpe en esta historia el fraude económico. El dinero recaudado el año pasado por Radio Maratón no se destinó por completo a su propósito. Una cantidad importante se reservó para la actual campaña de Escaso o Kasis. Villar se asegura de manera canallesca que la competencia sea inequitativa.
No sé que verá Anuar Kasis cuando se mira en el espejo con lentes o sin lentes. Yo veo a alguien con un aire fonético a Isis o ETA, que busca la rectoría para mantener clientelas y camarillas y, desde luego, para seguir encubriendo a presuntos delincuentes a los que atraerá a su equipo apegado a la ley no escrita del crimen organizado. Esperemos que la fórmula casi-Rector-Kasis no llegue a Rector-Kasis. En caso contrario, todo indica que las alumnas seguirán siendo acosadas, los delincuentes impunes, con el riesgo latente de que la UASLP salte por los aires en cualquier momento.
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