El Partido Acción Nacional (PAN) está de fiesta, hoy cumple 80 años. Pero, llega como siempre, entre pleitos, divisiones y traiciones. Los militantes, en San Luis Potosí, no superan los rancios rencores que los han llevado a la derrota en el pasado.
El PAN, como en el 2009 y 2015, llega al 2021 con la posibilidad de ganar la gubernatura de San Luis Potosí, pero, como en aquel entonces, como un deja vu, se reporte la traición interna, los pleitos entre las diferentes tribus y la división.
La candidatura a la gubernatura es el premio gordo entre los militantes de peso en el PAN. Tras su derrota en el 2015, Sonia Mendoza se apuntó para el 2021, pero en el trayecto agotó su capital político y su cercanía con el pueblo. La matehualense está convertida en una señora de las Lomas que no acepta otro reflector que no sea el propio. Sus asesores son patiños incapaces de refutar, recomendar e incluso corregir a la jefa, no se los permite, su trayectoria legislativa está muy por encima de todos y de todo.
A la lista de aspirantes también se han incluido Xavier Azuara, Marco Gama, Rolando Hervert, Juan Francisco Aguilar y Octavio Pedroza, que ya trabaja en su objetivo para que, a la hora de la decisión, él ya esté montado en la campaña y de ahí nadie lo baje, en el pasado no le funcionó, ¿le funcionará esta vez? y de funcionarle, ¿le perdonarán sus compañeros las traiciones de antaño? ¿lo apoyarán y lo verán como el líder que él siempre ha soñado ser? está por verse.
La división entre panistas no es nueva, también cumple 80 años, pero, en San Luis Potosí, se agrava por el factor Xavier Nava. El alcalde ha logrado acentuar el rechazo entre castas del blanquiazul. Hasta ente los panistas hay razas no es lo mismo un panista fifí que un panista de la periferia.
Nava también busca la candidatura del PAN a la gubernatura de San Luis Potosí. Mueve sus piezas y coloca a su gente en posiciones estratégicas, incluso de la Universidad. No está solo. Recibe apoyo incluso desde Palacio de Gobierno.
Si Nava se convierte en el candidato, se encargará de ganar incluso a pesar del PAN y los panistas, pero a la hora de repartir secretarías, puestos y cargos, pocos blanquiazules se contarán en el equipo.
Si en el 2021 el PAN no gana ni la gubernatura ni la alcaldía capitalina, se despiden los Azuara, se les agotaría el tiempo y las oportunidades de triunfo, con ello surgiría un otro problema: no hay nuevos perfiles. Los panistas se han encargado de no dar paso a nuevos cuadros. No hay caras nuevas, no hay perfiles nuevos, no hay sangre fresca en el PAN, son los mismos de hace 6 años, son los mismos de hace 12 años, son los mismos de hace 18 años, si a caso han entrado los primos, las novias, los novios, nadie más. Las dirigencias juveniles se han convertido en un premio por el que se paga 5 mil pesos el voto, sin importar que el «ganador» sea un perfecto desconocido o que crea que se convence a los jóvenes con fiestas, comilonas y orgías.
El PAN cumple 80 años y, como un círculo vicioso, repiten los escenarios, los errores y los resultados. Ya se profetizan las alianzas, pero también las traiciones de último momento y, por supuesto, las derrotas.
Si hay unidad ganan, incluso a pesar de Xavier Nava, pero ese escenario no parece factible. Los panistas jalan cada quien para su beneficio.
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