Rebeca Terán, acostumbrada a hacer lo que le viene en gana, en su papel de dirigente estatal del ONMPRI (la organización fantasma de mujeres priistas), impuso a Johana Ramírez y Eloisa Vázquez en la presidencia y secretaría general del organismo en la capital potosina, lo que encendió los ánimos de sus rivales y puso el dedo sobre lo verdaderamente importante: las candidaturas de cuota de género.
La Terán pretendió tomar protesta a las supuestas recomendadas del presidente estatal del partido, Elías Pesina, una salió de SEDUVOP y la otra del DIF. Listilla, la huasteca quiso aprovechar la presencia de su líder nacional, Alito Moreno, para ganar reflectores. Primero citó a las mujeres de su organización a las 5 de la tarde, luego, al ver el alboroto que se le venía encima, dijo que después de la toma de protesta de Elías y Yolanda Cepeda.
Rebeca Terán se salió con la suya, tomó protesta a las dos mujeres, pero dejó enchinchadas a muchas otras que, dicen, impugnarán porque se debió aplicar la prelación y emitir una convocatoria, cosa que no existió.
Pero la bronca no surgió ayer. Ocurrió cuando la presidenta y secretaria general del ONMPRI en la capital pidieron licencia para irse a campaña: Marcela García y Pily Zárate, respectivamente. La primera no volvió y la segunda lo hizo sólo a su trabajo formal, dicen que rechazó la posibilidad de convertirse en presidenta de la organización de mujeres “porque me dedicaré a mi familia”. Lo que no dejó claro es si quería conservar la secretaría general o también la rechazaba. Situación aprovechada por Rebeca Terán.
En términos prácticos y reales, el ONMPRI no significa nada, no hacen nada, pero en términos electorales, significa la posibilidad de acceder a una candidatura en el 2021, gracias a la ley de paridad de género, 50% mujeres y 50% hombres y esas candidaturas de algún lugar tendrán que salir.
Lo realmente feo es que las mujeres se peleen entre ellas. Se dicen víctimas del patriarcado, pero son ellas quienes se meten el pie y todo lo demñas, lo dejaron bien claro en la comida con su dirigente Alito Moreno y la toma de protesta de Elías Pesina y Yolanda Cepeda.
Unas a otras se echaron en cara que sean queridas o amantes de políticos. Se recriminaron que entre ellas no se toman en cuenta. Se cantaron favores hechos y no hechos. Se amenazaron. Se agredieron. Se difamaron. Se la sentenciaron.
El PRI no está en la lona, bien lo dijo Alito Moreno, pero con esas acciones de las mujeres priistas, pueden llegar a estarlo y entonces sí a ver qué se van a andar peleando.
Una vez que Rebeca Terán vio el alboroto que armó, amenazó con renunciar y se quejó con quien pudo de que nadie la apoya. Hasta el momento no ha cumplido, no ha presentado la renuncia.
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