En alguna ocasión alguien me preguntó acerca de las mejores prácticas de relaciones públicas, ya que consideraba que en su empresa y emprendimiento propio no lo conseguía.
Intenté responder aduciendo a ejemplos ya conocidos por muchos, incluso por esta persona, pero me dijo que no era la respuesta que buscaba, apuntaba que él no vendía coches, no tenía una marca de ropa ni restaurantes, él quería ejemplos de las mejores prácticas de relaciones públicas para aplicar en su persona.
Esto nos llevó a buscar en la definición de las relaciones públicas, y caímos en la cuenta de que no hay mejor práctica de relaciones públicas que el trabajo y cuidado de la reputación personal.
Sabemos que la mejor carta de presentación y recomendación es el trabajo, la forma en la que tú te desarrolles, te desenvuelvas, te comuniques y presentes resultados, será tu mejor carta de recomendación.
Si eres bueno o buena en lo qué haces, podríamos considerar que esa es tu mejor prácticas de relaciones públicas.
No olvidemos que una definición de Relaciones Públicas es crear, mantener, cuidar y proyectar la buena imagen y/o reputación de una persona, empresa, personaje e institución mediante diversos medios, desarrollados y enfocados desde los procesos comunicativos.
En este sentido considero importante tener cuidado en lo que comunicas con tu trabajo, lo que transmites con tu imagen física, lo que dicen tus palabras y acciones, si alguien te ve comprometido y responsable con tu encomienda es casi seguro que alguien estará viéndote y/o recomendándote.
El trabajar en la construcción de tu imagen personal te llevará -estoy seguro- a buen puerto. Ya que en mi experiencia personal así ha sido y lo he observado también en gran cantidad de personajes a mi alrededor, de hecho se considera, en algo muy en boga en estos tiempos, el trabajo en torno a la marca o branding personal. Esta marca personal, si se trabaja desde cualquier posición en la que te encuentres, paso a pasito sin desesperarte, puede crecer como una gran bola de nieve y arrasar, llevándote a los mejores escenarios posibles.
Lo anterior es posible aplicarlo en diversos campos; políticos, económicos, sociales, deportivos, empresariales, etcétera.
No todas las personas somos o son conscientes de esta situación, y no nos arriesgamos para no salir de nuestra zona de confort, y nos quedamos en una posición de mediocridad, desde la oficina, un changarro, un salón de clases -no quiere decir que no sea respetable esta posición, pero en estos tiempos el mundo que nos circunda nos lo exige-, y es necesario salir, abrirse campo y dar un poco más.
Nuestros motivos para dar un poco más pueden ser nuestra familia, una posición económica, conocimiento, y hasta nuestra felicidad y desarrollo personal.
Así que, concluyendo, las mejores prácticas de relaciones públicas inician con nosotros y de ahí su extensión al mundo empresarial, institucional y personal. Porque nadie da lo que no tiene.
Gracias por leerme, espero sus comentarios.
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