Con el pretexto del coronavirus y la indicación oficial del paro de actividades no esenciales y el cierre de oficinas gubernamentales el Instituto de Desarrollo Humano y Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas de San Luis Potosí (INDEPI), está por cumplir cuatro meses cerrado, mientras su director, Raúl de Jesús González Vega anda metidísimo en la grilla política pues intenta apoderarse del PRI en la Huasteca.
En las oficinas del INDEPI, ubicadas en la calle de Madero, en el Centro Histórico de San Luis Potosí, sólo hay un letrero impreso en hoja tamaño oficio en el que se anuncia que “INDEPI cierra por instrucciones sanitarias, pero lo seguimos atendiendo, cualquier petición, docimento, oficio, favor de enviarlo al correo: dir.indepi@gmail.com En caso de urgencia: Tel. cel. 4446537704” sin embargo las llamadas no las contesta nadie.
Las obras y acciones en favor de las comunidades originarias están detenidas. No hay nadie que las gestione a pesar de que cientos de familias pasan las de Caín porque no hay trabajo y no perciben un salario seguro para la manutención de sus hijos.
Mientras los indígenas potosinos están a la deriva y olvidados a su suerte, Raúl de Jesús González Vega está metidísimo en la grilla política. Como delegado del PRI en Ciudad Valles se ha prestado a las irregularidades para la elección de la dirección municipal que se repartieron Jorge Terán y Juan José Ortiz.
Aunque algunas dependencias de gobierno han comenzado a reintegrar al personal paulatinamente, en el INDEPI no tienen para cuándo. A sus cercanos, el director, González Vega ha manifestado que lo primero es el control del partido en Valles.
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