El exhorto que la cada vez más cuestionada intelectualidad de Marite Hernández Correa, produjo para pedir al gobernador y alcaldes vigilar la Ley electoral a la hora de entrega de apoyos ante la crisis económica por el covid, fue la gota que derramó el vaso de la paciencia de los diputados.
Visiblemente molestos, cansados, hastiados, fatigados y aburridos, encabezados por Martín Juárez, los diputados se pidieron unos a otros poner fin a los puntos de acuerdo que calificaron de “devaludos” y “desgastados”.
Reconocieron que desperdician el tiempo, la energía y la oportunidad de trabajar por el bien de los potosinos, favorecen los exhorto que “no tienen carácter político, ni social, mucho menos tienen fuerza legislativa.
Se defendieron. Aseguraron los aludidos que sus puntos de acuerdo no eran ideas absurdas, mucho menos ociosas ni falta de trascendencia, las de los demás sí, pero las mías no.
La falta de preparación académica y trayectoria política he llevado a la LXII Legislatura a exhortar a la colocación de lavadores de manos públicos aunque en los hogares de cientos de miles de potosinos carecen del vital líquido.
Marite, visiblemente molesta, olvidando la lectura de todos los libros que habrá tenido que leer para llegar al Colegio de San Luis, al nivel de cualquier pandillero se defendió “pues si a alguien le cala, pues lo lamento”.
La simulación de trabajo legislativo con puntos de acuerdo provocó que los bloques partidistas volvieran a surgir. Se vieron obligados a votar a favor los compañeros de partido y coalición, el resto en contra o abstención. Pero la revancha llegó con el siguiente punto de acuerdo, los que votaron a favor ahora lo hacían en contra.
De la LXII Legislatura se esperaba mucho, parece que los potosinos nos quedaremos con las ganas.
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