Ciudad Fernández, S.L.P.- En Ciudad Fernández a todos les consta que quien manda no es el alcalde Alfredo Pérez Ortiz, carente de autoridad y dignidad. El poder se lo disputan el jefe policiaco líder del cartel policiaco, Alfredo Farias alias Capitán, y la secretaria general del Ayuntamiento, Irma Salazar Juárez.
El poder de Irma Salazar es tal que se atrevió a correr al subdirector de la Policía Municipal de Ciudad Fernández, ex capitán del Ejército, Juan Castilla. El alcalde Alfredo Pérez ni chistó, se sometió a las órdenes de su secretaria general.
El odio que el capitán Juan Castilla se ganó en el corazonsote de Irma Salazar s originó porque el ex jefe policiaco tuvo la osadía de hacer su trabajo y detener a un borracho que conducía una motocicleta en sentido contrario y a exceso de velocidad. El vicioso resultó ser hijo de la mandamás del Ayuntamiento de Ciudad Fernández.
El pasado miércoles 29 de diciembre a las 10 de la noche con 7 minutos elementos de la Policía Municipal de Ciudad Fernández detuvieron, en el cruce que hacen Dren Platanares y calle Mollinedo, en el centro del pueblo, a un sujeto que manejaba una motocicleta por que conducía en sentido contrario, a exceso de velocidad y de manera por demás peligrosa. Resultó ser el ebrio angelito de Irma Salazar Juárez, identificado como Sergio Calderón Salazar, aviador de la Dirección General de Seguridad Pública Municipal de Rioverde.
Al momento de ser detenido, a pesar de estar en completo estado de ebriedad, Calderón Salazar portaba el uniforme de la Policía Municipal de Rioverde, al hacerle una inspección cayó al suelo una botella de Chivas Regal.
Renuente, agresivo y ofensivo, el borracho junio san fernandence soltó la clásica “no saben con quién se están metiendo” rematándola con un “pendejos”, a la vez que anunció y avisó que su progenitora es la mandamás del pueblo y los iba a despedir.
“Soy hijo de la secretaría general Irma, ustedes no son nada, pendejos, no me pueden hacer nada, mi madre los correrá mañana”.
Y la amenaza se hizo realidad. Irma Salazar ordenó despedir al subdirector de la Policía Municipal.
El día del arresto, al enterarse de qué borracho se trataba, el mismísimo capital Farías acudió a la escena del delito, con pijama, salió del lecho amatorio nomás para poner orden y dejar en libertad al angelito de Irma, no vaya siendo que hasta a él le tocara el recorte del odio.
A las 10 de la noche con 36 minutos el jefe policiaco de Rioverde, Jesús Rendón, envió las patrullas 0221 y 0216 a recoger al ebrio compañero policía. A las 10 de la noche con 42 minutos los uniformados de Ciudad Fernández entregaron a sus colegas rioverdenses al infractor, su botella de Chivas Regal y la motocicleta en que viajaba.
Unos 20 días después, Irma hacía valer su autoridad y el alcalde Alfredo Ortiz evidenció su falta de testosterona.
El capitán Julián Castilla se suma a los miles de desempleados que hay en México, aunque su caso es por hacer su trabajo, cosa rara en Ciudad Fernández.
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