Alejandro “Boris” Lozano regresó a San Luis Potosí con la pila recargada. Desde ya, se lanzó a visitar a militantes panistas en las cuatro zonas del estado, trabaja, con las bases, para convertirse en el candidato de Acción Nacional a la gubernatura de San Luis potosí.
Su estancia en Europa y después en Harvard, donde ha había estudiado una maestría, le abrieron el panorama de la política potosina, enclaustrada en dogmas y creencias arcaicas que cada vez alejan más a los partidos de los votantes.
Boris visita no sólo a los líderes panistas de cada región, sino a los militantes, a los que escucha con atención para conocer sus necesidades, sus inquietudes, su sentir respecto a un partido que los tiene olvidados y que sólo los busca en época de elecciones.
Pero Boris fue más allá. Contrario a la “línea” de ultraderecha de su partido en el que todo lo que escape a la “moral” está mal visto, el pasado domingo publicó en su perfil de Facebook una fotografía del arcoísis, en apoyo al Día Internacional del Orgullo gay, esto como apoyo a la comunidad LGBT de San Luis Potosí con el mensaje “respeto, libertad y tolerancia”.
En el PAN la homosexualidad es algo de lo que no se habla. Una preferencia que, quien la tiene, la esconde y quién es exhibido en una expresión del amor entre iguales, lo calla con la esperanza de que el tiempo todo lo borre, hasta llegar al grado de huir del país con la intención de vivir en el Viejo Mundo lo que en su terruño no pueden.
Boris rompe la normativa panista, él respeta y tolera.
El respeto a la libertad sexual que expresa Boris no fue bien vista entre los rancios líderes panistas para los que que la moral está por encima de la biología.
Alejandro Boris Lozano sigue en su labor, no se detiene a cumplir caprichos morales o religiosos, sabe que los votos los tiene el pueblo, no el líder estatal, mucho menos el líder nacional.
Mientras otros panistas que aspiran a convertirse en el candidato a la gubernatura amarran la posición en el CEN Nacional, en el Estatal, en el Senado, en el Congreso del Estado, Boris lo hace con la militancia, con las bases, con el pueblo.
En su gira para reconocer el estado y para conocer el sentir de la gente ya pasó por Real, Matehuala, San Vicente, Santa María, Tierra Nueva, Ciudad Valles, Vanegas, Xilitla y no descansará hasta recorrer las cuatro zonas y los 58 municipios.
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