Gandallas, los alcaldes de Villa de Ramos y Tamazunchale, Abraham Villa y Toño Costa, respectivamente, aprovechando las medidas dictadas a raíz de la pandemia del coronavirus, mandaron cerrar todos los negocios de sus municipios, excepto los de ellos.
En Villa de Ramos, el alcalde antorchista Abraham Villa, propietario de un tugurio en la comunidad El Barril, mandó cerrar todos los negocios, excepto el suyo, que ha seguido trabajando a más de un mes de iniciada la contingencia.
Inspectores de Gobernación se hacen los que no se enteran de que el bar sigue funcionando, pues tienen prohibido molestar a los trabajadores y clientes, de lo contrario se echan encima a todos los antorchos.
En Tamazunchale ocurre más o menos lo mismo. El rico del pueblo, o sea el alcalde Toño Costa, mandó cerrar todos los negocios, excepto su restaurante-bar, que a pesar de la contingencia sigue funcionado.
El descontento de la población llegó a tal grado que incluso hubo una manifestación para exigir que a ellos también los dejaran trabajar, pero el alcalde panista los ignoró.
Por su parte personal de COEPRIS, que amenazaron con clausurar todos los negocios, incluidas tiendas de lencería, carpinterías y otros lugares, se hacen como que no se enteran de que el negocio del alcalde sigue funcionado.
La crisis ha sido aprovechada por algunos funcionarios para sacar ganancia económica y tajada política.
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