- Octubre llegó y con él las celebraciones de Día de Muertos y, en San Luis Potosí, el Xantolo, por lo que es indispensable retomar el artículo que la prestigiosa revista Vogue publicó en 2024 sobre la festividad prehispánica de la Huasteca potosina
Cada año, del 30 de octubre al 2 de noviembre, la Huasteca Potosina se llena de color, música y tradición con la celebración del Día de Muertos o Xantolo, una de las expresiones culturales más profundas y emblemáticas de México.
Esta festividad, de origen prehispánico, significa “Fiesta de las Ánimas” y representa la conexión entre los vivos y sus antepasados. A través del arte, la danza, la música y el teatro, las comunidades honran a sus difuntos en una experiencia que une identidad, espiritualidad y memoria colectiva.

Este año, la revista Vogue se adentra en la esencia del Xantolo recorriendo cuatro municipios de San Luis Potosí: San Vicente Tancuayalab, Matlapa, San Martín Chalchicuautla y Tanquián de Escobedo, donde esta tradición sigue viva con gran fuerza.

El corazón del Xantolo
El altar de muertos es el eje central de la celebración. Más que un elemento decorativo, simboliza el portal sagrado que permite el reencuentro entre el mundo terrenal y el espiritual. Cada flor, vela y alimento tiene un significado especial que guía a las almas en su retorno.
En San Vicente Tancuayalab, el Xantolo se vive con intensidad. Familias enteras diseñan sus disfraces para participar en las Danzas de los Huehues, una tradición que, según la leyenda, nació cuando un espíritu enmascarado transformó el dolor en alegría. Desde entonces, los huehues danzan en calles y panteones para celebrar la vida y rendir tributo a los que ya partieron.

En Matlapa, los protagonistas son los arcos ornamentales, elaborados con flores, palma y papel de colores. Estos arcos, colocados en casas y panteones, simbolizan el camino de los espíritus que regresan a convivir con sus seres queridos. Su creación es un acto comunitario de respeto y devoción que fortalece los lazos familiares.
San Martín Chalchicuautla conserva una de las versiones más auténticas del Xantolo. Las comparsas mantienen sus personajes tradicionales y danzan al ritmo del violín y la jarana huasteca. Cada máscara, traje y movimiento representa la dualidad entre la vida y la muerte, y el eterno retorno de los ancestros.

En Tanquián de Escobedo, los huehues son símbolo de historia y espiritualidad. Con máscaras talladas a mano y trajes llenos de significado, los danzantes recorren las calles después de pedir permiso en el panteón para “prestar sus cuerpos” a los espíritus. Su danza es un homenaje a la vida, al tiempo y a la memoria.
El Xantolo no solo es una festividad, sino un legado vivo que mantiene encendida la identidad de la Huasteca potosina y proyecta al mundo el orgullo de un pueblo que celebra la muerte como una extensión de la vida.

Artículo original publicado en: https://www.vogue.mx/articulo/xantolo-san-luis-potosi
Fotografías: Arath Zumaya Muñoz
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