- La calle Altamirano del Barrio de Santiago se viste de fervor, música y danza. Las familias agradecen la visita a los altares de la Virgen, obsequiando aguas frescas, paletas de hielo y nieves de sabores.
El Viernes de Dolores es una celebración ancestral llena de simbolismos que marca la antesala de la Semana Santa. Esta festividad tiene mayor arraigo en la calle Altamirano del Barrio de Santiago, en especial en el conocido Callejón del Buche, en donde veneran la imagen de la Virgen María desde hace aproximadamente 127 años.
La calle se viste de vibrante fervor, música y danza. Las familias colocan altares adornados con flores blancas y moradas, crisantemos, gladiolas, semillas de chía y trigo germinadas que simbolizan la vida nueva después de la Resurrección, papel picado, incienso y velas que arden en honor a la Virgen de Dolores.
Al caer la tarde, una procesión encabezada por la imagen de la Virgen de la parroquia de Santiago Apóstol avanza lentamente entre las calles del barrio y detiene su paso en «El Callejón del Buche», entre la avenida Damián Carmona y la calle 16 de Septiembre.
Las familias abren las puertas de sus hogares a quienes se detienen a visitar los altares, les ofrecen aguas frescas de sabores, en especial la de chía, que simboliza las lágrimas de la virgen, por la forma que toma la semilla al hidratarse. También se ofrecen paletas de hielo y helados de distintos sabores.
La festividad se prolonga hasta la noche, donde los vecinos se unen en celebración y reflexión, hasta culminar con la quema de pólvora y los tradicionales «toritos».
Expande el vuelo:
Descubre más desde vuelomagazine.com.mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



