Por el amor del Brayan, futuras abogadas se agarraron a golpes afuera de la Facultad de Derecho de la UASLP, incapaces de resolver de manera pacífica sus diferencias amorosas.
De nada valieron las clases de civilidad, de oratoria, de derechos humanos, de juicios orales ni siquiera los más de 12 años de educación que el Estado ha invertido en ellas, como gatas boca arriba, soltaron arañazos, patadas, jaladas de pelo, piquetes de ojo, escupitajos, mentadas, amenazas y la típica “no sabes con quién te estás metiendo”.
El Brayan, por su parte, luego de ver la trifulca y la pasión que sus besos despertaron, se buscó un nuevo amor y se fue a las miches, porque es viernes futbolero.
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