- Ha traicionado los principios históricos del PAN con cacicazgos, pactos en lo oscuro y la pasividad de los liderazgos tradicionales
La etapa actual del Partido Acción Nacional está marcada por el abandono de sus principios fundamentales y la consolidación de un grupo de poder que ha tomado el control. La senadora Verónica Rodríguez desde que asumió la dirigencia estatal en julio de 2022 y tras ser reelecta hace unos días al no tener oposición alguna, ha ejercido un cacicazgo similar al que ya protagonizaron Xavier Azuara y Alejandro Mendizábal.
Lejos de renovar la vida interna del PAN, ha replicado el esquema de imposición de sus antecesores, tolerado por una militancia cada vez más debilitada y desmovilizada. Su permanencia al frente del partido ha estado acompañada de un creciente descontento provocando el abandono silencioso de varias figuras de peso decepcionadas por la dirección que ha tomado el blanquiazul.
Sus grandes figuras como Marcelo de los Santos, exgobernador y símbolo de una etapa más institucional del PAN, permanecen mudas. Su silencio, como el de los pocos que quedan, responde a un alineamiento que ha terminado por legitimar el rumbo que ahora toma el partido.
Acción Nacional ha pasado a ser una organización atrapada por sus propios vicios internos. La militancia ha sido marginada de las decisiones y hoy observa con resignación cómo su partido camina hacia el cementerio político, secuestrado por una élite que impone sin consultar, reparte sin debatir y gobierna sin rendir cuentas.
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