Fotografía: puromarketing.com
Si el COVID-19 transforma el mundo de una forma dolorosa, es momento de tomar en serio nuestras prácticas profesionales, el impacto de nuestras relaciones y las acciones en nuestro entorno.
Es muy triste saber de la muerte de muchas personas a consecuencia del coronavirus, y más lamentable saber que en muchos casos pudo ser por negligencia y no tomarse en serio la práctica de la sana distancia y el quedarse en casa.
El COVID-19 llegó para quedarse, será quizá algo ya estacional y una nueva vacuna saldrá de esto, lo mismo ocurrió con el virus H1N1, y quizá deberemos como sociedad aprender mejores formas de relacionarnos, de conducir nuestras vidas profesionales y las empresas, tomar en serio recomendaciones médicas cada vez que ingresemos a un espacio.
Será una labor más para quienes nos dedicamos al ejercicio de las Relaciones Públicas, pues tendremos que realizar nuevas prácticas para el cuidado de la salud de nuestros públicos: clientes, proveedores, trabajadores, la comunidad donde estemos insertos, porque el no hacer lo anterior podría bajar la reputación de nuestra empresa.
Qué vamos a comunicar y cómo lo vamos a comunicar será muy importante, pues en este periodo de crisis las empresas lo están padeciendo, y saben que una enfermedad de este tipo podrían hacerles quebrar o desaparecer, lo mismo aplica para los gobiernos, instituciones, grupos sociales, etcétera.
Estamos conociendo nuevos héroes y heroínas: Personal médico y quienes proveen de alimentos, y así como saber cuáles son en realidad las actividades esenciales y necesarias para la supervivencia humana.
Nuestra práctica se enfrenta a nuevos retos y prever situaciones similares en un futuro cada vez más cercano será un deber de todo profesional de las Relaciones Públicas, independientemente que a los gobiernos les toque o no hacerlo.
Ahora deberíamos comprender un poco más la importancia de las buenas prácticas para el cuidado de nuestra salud: comer bien y sano, hacer deporte o ejercicio, la limpieza y aseo personal diarios, entre otros aspectos.
También es importante considerar a esas personas que no pueden quedarse en casa, a las personas en situación de calle, a comunidades marginadas.
Afortunadamente existen personas que piensan en otras y les ayudan de forma desinteresada, con alimentos u otros insumos, pero no es suficiente, si podemos hacer algo, hay que hacerlo, no todas las personas lo pueden hacer, pero quien pueda hacerlo, que lo haga por favor, las bendiciones se regresan.
Es momento de ser más humanos, vale la pena en este momento poner en práctica el “echarle más agua a los frijoles” porque porque donde comen dos, bien puede alcanzar para que coman tres.
Nos sumamos al dolor de las personas que han perdido a alguien por esta pandemia y lo sentimos, pero también sea una lección de aprendizaje para mejores prácticas personales y profesionales en el futuro.
Aprovechemos este tiempo para leer o aprender algo nuevo, observemos nuestro entorno y cómo se está comportando la naturaleza sin seres humanos en muchos espacios.
Si algo sacaremos de este tiempo en cuarentena, es el haber aprendido a ser mejores personas, que no somos esenciales pero si importantes para nuestras familias y muchas personas.
Mantenga su sana distancia y si puede, quédese en casa.
Aprovecho que esta semana celebramos el Día Mundial del Libro para recomendarles una excelente obra “La inteligencia emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual” de Daniel Goleman, lo pueden adquirir en línea, para que no tenga que salir de casa a adquirirlo, créame, le servirá mucho.
Gracias por leerme, espero no se enfermen por el coronavirus.
Espero sus comentarios en mis redes sociales twitter @TeoBriceo Instagram @theobri y Facebook Teodoro Briceño de la Parra, hasta pronto.
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