El temazcal, el baño ancestral, heredado por las antiguas culturas mesoamericanas han sobrevivido hasta nuestros días como oportunidad para sudar, desintoxicar la sangre, la piel, el cuerpo entero, pero también dan la oportunidad de ir más allá, dentro de uno mismo.
Aunque hay muchas formas y maneras de realizar el temazcal, en todas se coincide con la oportunidad, cada vez menos probable en el mundo actual, de ir a una introspección, analizar la conducta, tal vez cambiarla, pero también para meditación.
Un buen número de personas que acuden a los baños de vapor lo hacen para meditar, conectar con Gran Espíritu, la Divinidad, el Gran Creador, Dios, o el nombre que se le quiera poner.
Esa conexión, dependiendo la fe y las creencias de cada persona, puede ser única y especial o, para los incrédulos, puede ser tan sólo una oportunidad para sudar.
El Temazcal, baño de vapor, es una bonita herencia al alcance de todos.
Disfrútenla los que sean gustosos, pruébenla los que deseen una nueva experiencia.
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