Desde diferentes encuestas, auscultaciones, consultas comienzan a aparecer posibles candidatos de Acción Nacional para encabezar al partido a la gubernatura. Interesa notar la presencia constante de Sonia Mendoza. La diputada local es caso raro y ejemplar de vocación política en su mejor expresión. Perdió la contienda cerrada con Juan Manuel Carreras en 2015, aunque nunca se aclararon los motivos de la derrota. Más importante fue la postura de sus compañeros de partido. Los mismos que ahora asoman como pretendientes actuaron en contra de Sonia Mendoza. Les parecía que la exsenadora no podía encabezar esa candidatura por el hecho de ser mujer. Desde luego, nunca declararon en público el motivo de su rechazo. Como suele, lo acompañaron de estúpidas justificaciones que llegan hasta la fecha. En realidad, fue una campaña vehemente y sin concesiones en contra de una mujer que se atrevió a postularse. Las descalificaciones apenas ocultaron un machismo a flor de piel debidamente combinado con soberbia, envidia y egoísmo.
Sonia Mendoza ofrecía mucho más que una candidatura firme. En primer lugar su condición de mujer en una sociedad machista era evidencia de que las cosas podían empezar a cambiar para bien de las mujeres que, paradójicamente, en no pocos casos consideraron su candidatura como un agravio. Otra vez el vertedero de la potosinidad que confabula en contra de la sociedad. Además, Sonia Mendoza, entonces como ahora, se presentaba como una demócrata de raza, algo de lo que carecían sus adversarios internos que cuando pedían el voto para ellos aconsejaban no votar por la candidata a gobernadora. Luego promovieron una campaña ad hominem, criticando no las propuestas ni el programa, sino a la persona. A quienes estaban en el secreto debió de parecerles una estrategia de altura llenar de oprobio a Sonia Mendoza mostrándose como lo que son. La campaña de 2015 ofreció lo peor de Acción Nacional exhibiendo quiénes son los políticos de ese partido y lo que entienden por servicio al ciudadano. A pesar de la derrota, Sonia Mendoza cosechó un capital político cuya importancia ahora se aprecia. Entre todos los candidatos del PAN es la más conocida por los ciudadanos.
El hecho de que Sonia Mendoza esté pensando en optar por la candidatura es una gran noticia para los ciudadanos. A su bagaje hay que sumar su quehacer como diputada federal, senadora y diputada local, en cada ocasión haciendo gala de un espíritu de servicio que la vuelven excepción en el Estado. No hay duda de que los panistas, a pesar de las promesas de lealtad que se dedican unos a otros, volverán a maniobrar en contra de Sonia Mendoza por lo mismos motivos que hace cinco años: envidia, egoísmo, soberbia, machismo. La precandidata tendrá que volver a luchar contra todo eso. Sonia Mendoza significa algo intolerable para un partido aburguesada e hipócrita: libertad y compromiso. Acción Nacional a lo mejor puede prescindir de ella, pero no San Luis. Sonia Mendoza representa una ocasión única para que una mujer demócrata y liberal se haga con la gubernatura. Entre los candidatos, quizás es la única que excede con mucho a su partido y su deber, como el de muchos en tanto que ciudadanos, es no dejar pasar la ocasión de que los represente.
Expande el vuelo:
Descubre más desde vuelomagazine.com.mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



