- El alcalde capitalino pasa por uno de sus peores momentos, huyó a CDMX dejando un incendio y al regresar encontró el infierno
No hay duda, esta ha sido la peor semana que ha enfrentado Enrique Galindo como alcalde de la capital potosina. Tanto que huyó a Ciudad de México dejando en casa un incendio y a su regreso encontró un infierno.
La semana le inició mal. No fue que se levantara de la cama con el pie izquierdo, sino que que hace casi dos años eligió mal a sus colaboradores, se dejó guiar por el amiguismo y no por los resultados y ahí están las consecuencias.
Apenas dio tiempo de concluir el domingo, cuando a las primeras horas de la madrugada del lunes 10 de julio una balacera que costó la vida a varias personas y dejó heridas a muchas más dio inicio a una semana de escándalos con su PoliSía como protagonistas.
El ataque ocurrió en un predio bajo custodia de su director de Fuerzas Municipales, Manolo Balderas Ochoa, hizo pública la complicidad de la corporación para permitir la realización de todo tipo de eventos e incluso la comisión de presuntos delitos.
Intentó evitar los cuestionamientos de la presa por lo que a primeras horas del martes 11 huyó a Ciudad de México para, en horario laboral, negociar una candidatura al Senado de la República bajo el amparo del PAN, traicionando su partido el PRI. Antes de partir dio la orden de iniciar la obra vial en El Saucito, que le dejará dividendos por más de 100 millones d pesos libres de todo rastro.
Juan Antonio Villa recordó sus años en la Policía Federal y para la noche ya tenía desplegado un grupo antimotín en El Saucito, la indicación era una: “Si no desalojan de manera pacífica tendremos que usar la fuerza”. Los vecinos no se dejaron amedrentar y siguió la represión.
El miércoles 12 nadie en el Ayuntamiento ni en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del municipio capitalino dio la cara. Entre la balacera del lunes y la represión del martes no supieron qué decir.
Pero para la tarde del miércoles las cosas se pusieron aún peor. El ex director de la Academia de la Policía Municipal, Francisco Olvera, a exceso de velocidad embistió a un niño estudiante de primer año de secundaria en la colonia Obispado. A bordo de una camioneta oficial sin logos y sin placas arrastró a la víctima más de 50 metros. La reacción fue tratar de ocultar la tragedia, amedrentar a la familia, vecinos y testigos, pero fue imposible.
El escándalo estalló la tarde del jueves y lo peor es que la familia del niño acusa al Ayuntamiento y a la Policía Municipal de condicionar la ayuda económica para la atención médica de la víctima, a cambio del perdón del oficial responsable.
Para el viernes, tres días después de haber arrollado al joven estudiante, Juan Antonio Villa salió de clarar que sí quieren pagar, pero es Seguros El Potosí los que condicionan el perdón para facilitar el recurso económico.
A estos escándalos se suman la difusión, en redes sociales, de al menos tres casos de robo de camionetas a punta de pistola, con amas de casa y sus hijos a bordo, que son obligados a descender bajo el temor y la amenaza de ser asesinados. La respuesta de Villa fue: “la incidencia está a la baja y esos números deben leerlos antes de dar una declaración”, minimizando el temor de las madres de que sus hijos pequeños sean baleados.
Galindo se ha empeñado en sostener a Juan Antonio Villa como jefe de su PoliSía, sin embargo el costo es cada vez más elevado. Una ciudadanía harta de su falta de acciones, con una tropa dedicada al robo, extorsión, asalto y despojo de la ciudadanía, de lo que ha habido muchas evidencias sin castigo.
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