- Previo se autorizó una gasolinera, tres fraccionamientos y toda la infraestructura municipal en sus negocios
- El lo advirtió «vengo a robar» declaró todo el tiempo
Se acabó la pesadilla, Jano Segovia dejó el Ayuntamiento para nunca más volver. Se fue convertido en el peor presidente municipal que haya tenido Matehuala. Peor que Fermín Ávila Lucero, peor que Choper, peor que todos y que cualquiera.
Antes de pedir licencia para convertirse ahora en diputado federal, se autorizó una gasolinera y tres fraccionamientos, además se aseguró que el ayuntamiento, que aún controla, termine la infraestructura municipal para sus proyectos, todo con cargo al dinero del pueblo matehualense.
Lejos quedó ya aquella verbena del 1 de octubre del 2018 cuando tomó protesta frente a un pueblo contento y enardecido. Una vez que se fue el gobernador Carreras y se terminaron las fritangas “gratis”, llegó la primera orden ejecutiva “a las colonias y comunidades ni agua”, así comenzó un calvario para un pueblo ingenuo.
Cuando los grupos vecinales buscaron a su alcalde para que diera solución a sus problemas, él los recibió con su libreta de adquisiciones, “a ustedes les compré el voto en 500 pesos, así que no les debo nada, se van a chingar a su madre y no los quiero volver a ver aquí”.
Durante tres años tuvo la complicidad de regidores, algunos por gusto, los menos obligados bajo amenazas. También tuvo el respaldo de algunos medios de comunicación que decidieron callar con la espera de que el siguiente mes sí les diera un convenio de publicidad que nunca llegó.
Cuando alguien se atrevió a reclamar, les vaciaron propiedades, les quemaron negocios, les saquearon todo lo que podían de valor y, en el extremo, no faltaron amenazas de muerte. Muchos decidieron huir.
Pero ya se fue, la pesadilla terminó. Previo hizo campaña para convertirse en diputado federal, pero jugó dos cartas, el Verde y MORENA, una la mostró y la otra la ocultó. Con el verde perdió, pero ante la inmensa ignorancia de la gente ganó con MORENA, porque nunca pintó una barda con el logotipo, ni puso el membrete del presidente en las lonas que colgó por toda la ciudad. La gente no supo por quién votó.
Jano se va gozando del repudio del pueblo de Matehuala. No se le ve en ningún espacio público pues nadie lo quiere. No acude a restaurantes porque nadie lo saluda.
Jano Segovia se fue del Ayuntamiento para nunca más volver.
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