Fotografía: thepolitify.com
Si existe un momento para replantear las formas, contenidos y uso de la Comunicación Política así como de las campañas electorales, es ahora. El mundo en sus circunstancias lo está exigiendo y está moviendo a especialistas de este ramo a romper antiguas prácticas y paradigmas; las nuevas tecnologías, la pandemia ocasionada por el COVID-19 y el decantamiento de algunos sectores por los gobiernos populistas -de derecha o izquierda- coloca y obliga, a quienes se encuentran en esta situación, a ser más creativos.
¿Cómo se usarán las nuevas tecnologías en la implementación de las campañas electorales? ¿Cuál será la dinámica para establecer un nuevo modelo de comunicación política -si es que la habrá- en estas nuevas circunstancias? ¿Cuáles serán las propuestas para una ciudadanía que vivió y sufrió las consecuencias de una pandemia que remarcó la desigualdad social? ¿Cuál será la cara que dará la clase política -que no perdió privilegios ni empleos durante la cuarentena- al electorado?
Las negociaciones en el sector político ya iniciaron, se están implementando acciones cuyos resultados en un futuro próximo esperan, les sean favorables.
Los mensajes y ataques que cierto sector está enviando no están surtiendo los efectos esperados, al contrario, se acentúa la cada vez más visible separación entre supuestos conservadores y progresistas.
Por otro lado, también se tiene que reconocer, que de forma invariable, las personas están proporcionando mucha información a través de las redes sociales, lo que buscan en internet y lo que compran en sitios como Amazon y Mercado Libre entre otros. Toda esta información se considera oro puro, pues podría servir para hacer que una persona vote en uno u otro sentido, sin necesidad de llegar a un escándalo como el ocasionado luego de que se difundiera, en el 2018, que Cambridge Analytica empleara información de millones de usuarios de la red, para publicidad política, sin su permiso.
De forma inocente, por utilidad o por lo que sea, Siri, Google y Alexa han entrado a nuestros hogares, sin medir las consecuencias de lo que los dueños de estas aplicaciones tecnológicas pueden hacer con nuestra información.
En este marco de comunicación política, la ciudadanía está a la expectativa y escéptica de los cambios en la misma, la clase política sufre de falta de credibilidad, por lo que quienes cuentan con recursos ya están trabajando en su posicionamiento, a sabiendas de que quizá sus formas para hacerlo no sean las más adecuadas.
El acercamiento a la población será más delicado, el COVID-19 se convierte en un factor determinante para el diseño de mensajes, así como estrategias que permitan hacer llegar al candidato o candidata al público elector.
Otro factor es la enorme cantidad de personas desempleadas, y cuya respuesta gubernamental y empresarial no parece ser la más adecuada, tanto por la escasez de recursos como la carga burocrática que retarda la entrega de los mismos.
El panorama político electoral es incierto, pero estrategas ya están ideando las nuevas formas de llegar a la ciudadanía y hacer que vote por determinado candidato, candidata o partido político.
Se prevén nuevas caras y figuras políticas, también las sorpresas desde la sociedad civil organizada, incluso la intromisión directa o indirectamente de la delincuencia organizada, tanto los comunes como los conocidos de cuello blanco.
Las redes sociales, las aplicaciones, las nuevas formas de comunicarse y organizarse, así como la preparación anticipada por especialistas, serán factores determinantes en la conducción de las campañas político-electorales.
Aunque como ya se preveía, se desdibuja el espectro ideológico, convirtiendo las propuestas políticas en una especie de hechura ideológica a la Frankenstein, en la que no importa la conducta política coherente sino en llegar al poder por el poder, o en su caso, seguir conservando privilegios alcanzados por el nepotismo o la corrupción.
La comunicación político-electoral tratará de elaborar mensajes que sean más persuasivos, convincentes y seductores, a tal grado que sean los y las electoras quienes hagan el trabajo de búsqueda y ejecución del voto por y para determinada candidatura, ante la dificultad que representará aglutinar gente en reuniones o mítines a causa del COVID-19 o la misma inseguridad en varias regiones del país.
Pero ¿cuál será el mensaje que la ciudadanía en sus diversas representaciones querrá escuchar? ¿Será el mismo mensaje que los partidos o sectores en el poder van a comunicar?
Con muchos retos por venir, veremos qué pasa, en un país como el nuestro -México- donde todo puede ocurrir.
Me gustaría conocer sus opiniones y pensamientos, espero sus comentarios en mis redes sociales, deseo sigan cuidándose y a sus familias.
Twitter @TeoBriceo Instagram @theobri y Facebook Teodoro Briceño de la Parra, hasta pronto.
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