Fotografía: sanjuanasesores.com
En pleno siglo XXI y ante el nuevo panorama mundial, se replantea el trabajo en equipo y formas de liderazgo, con prioridades para la sociedad en su conjunto y células que la conforman.
La experiencia adquirida así como el reconocimiento de actividades esenciales y su revalorización, pone en manifiesto las cosas que realmente necesitamos para subsistir, tanto de productos como de actitudes y valores.
Las familias, en su diversidad, seguirán siendo el eje de desarrollo, pero el espacio privado que llamamos hogar se trasformó para tener la capacidad de convertirse en una oficina de trabajo, esto antes era una opción y ahora se volvió una necesidad.
El cuidado de nuestra salud y la de los nuestros se volvió una situación a considerar al tomar una decisión de tipo profesional.
Quienes trabajamos en equipo y lideramos, debemos replantear las formas de integrar las fuerzas de trabajo, considerando las habilidades, fortalezas y debilidades de quienes forman parte de nuestros equipos, qué aporta cada quien, quién puede sumar desde su propio espacio, cómo hacerles sentir que forman parte de algo, de un equipo sin necesidad de encontrarse juntos físicamente.
La capacidad de evaluar habilidades, capacidades, actitudes y necesidades deberá ser una parte importante de quienes están al frente de un equipo, con la suficiente madurez para delegar funciones, para trabajar de forma horizontal, integrando una red de apoyo, en la que cada integrante del equipo se sienta una parte importante para alcanzar objetivos.
La persona que funja como líder deberá reconocer las aportaciones de cada integrante y reconocer sus esfuerzos, así como reconocer también que como líder no lo puede todo, pero que tiene la capacidad de conducirlo, de encontrar en cada parte del equipo aquello que le fortalece.
Repensar los liderazgos en este nuevo panorama mundial debe ser una prioridad, la misma naturaleza lo pone de manifiesto, que después del daño considerable que le hemos hecho, nos demuestra que puede repararse rápidamente sin necesidad de nosotros como seres humanos.
¿Seremos nosotros lo suficientemente fuertes para reconocer que el liderazgo necesita de otros liderazgos para sacar adelante un trabajo, que somos importantes pero no indispensables?
¿Cuál es el rol o posición que jugaremos en este momento? ¿Qué aportaremos desde nuestro lugar?
¿Nuestro equipo en su conjunto y cada uno de sus integrantes, qué necesidades o problemática tienen? Si lo sabemos o no lo sabemos ¿Qué haremos al respecto?
Como líderes y equipos de trabajo debemos evolucionar, es un hecho, pero cómo lo vamos a hacer es un trabajo para reflexionar, a partir de qué queremos para nosotros y nuestras familias.
Al regresar de esta contingencia o cuarentena en cualquier parte del mundo estaremos frente a un panorama distinto, tendremos la desconfianza normal a causa de esta pandemia, aprender a relacionarnos y trabajar de una forma distinta será una tarea, pero no deberemos olvidar que antes que otra cosa, somos personas, somos seres humanos y nos necesitamos.
Gracias por leerme, espero no se enfermen por coronavirus.
Espero sus comentarios en mis redes sociales twitter @TeoBriceo Instagram @theobri y Facebook Teodoro Briceño de la Parra, hasta pronto.
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