- Con salarios superiores a los 140 mil pesos mensuales, la llamada “casta dorada” saquea las finanzas universitarias
El doctor Alejandro Zermeño, uno de los rectores que mayor expectativa ha generado en la comunidad estudiantil de los últimos años, se ha convertido también en una de las más grandes decepciones que ha dado la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Inmolado en la batalla por la “independencia económica” el rector Zermeño inició una campaña alegando falta de recursos para cumplir con los compromisos de la Máxima Casa de Estudios potosina, sin embargo durante su administración no ha habido el más mínimo atisbo de austeridad.
El doctor mismo se autorizó un salario de 153 mil pesos mensuales y a sus amigos más incondicionales les da pagos similares: Ricardo Martínez, secretario de Finanzas, cobra 141 mil pesos; Federico Garza, secretario general, 141 mil pesos; y Jael González, abogado general, 129 mil pesos, lo que los convierte en uno de los grupos de funcionarios universitarios mejor pagados de México.
El derroche del doctor Zermeño no termina ahí. En boletos de avión ha gastado más de 2 millones de pesos, en eventos de espectáculos que no captan la atención del público ha destinado otra cantidad millonaria y en el pago de una cábala permanente en el Balneario de Gogorrón es otro de los lujos que se da el rector.
La Universidad enfrenta uno de sus momentos más críticos de los últimos años. La calidad educativa disminuyó, lo mismo que la calificación en el ranking nacional de universidades, mientras que los escándalos por acoso sexual van en aumento sin que haya castigo para catedráticos y administrativos.
Zermeño busca reelegirse como rector, sin embargo no cuenta con el apoyo de la comunidad universitaria quien ve con malos ojos el derroche millonario que hace el doctor y que sólo beneficia a su círculo más cercano.
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