Los proyectos viales metropolitanos que, se supone, serán la solución para el caos vial en San Luis Potosí, han resultado ser un nuevo escándalo por la asignación de las licitaciones para la construcción de los pasos a desnivel. Primero salió a la luz que Leopoldo Stevens, titular de SEDUVOP, ganó, a través de la empresa de su hijo la licitación para un puente en periférico y ahora resulta que un trabajador del ayuntamiento, quien también trabaja para una constructora, ganó la remodelación y ampliación del puente PEMEX.
Román Ahumada, coordinador de Construcción de la Dirección de Obras del Ayuntamiento de San Luis, dobletea al trabajar también en la empresa Concreser que, casualmente, ganó la licitación millonaria del puente PEMEX.
La Dirección de Obras del Ayuntamiento de San Luis fue la encargada de licitar los proyectos y elegir, se supone, las mejores opciones. El titular, Marco Uribe, es nacionalmente famoso por sus escándalos de corrupción. Entre el gremio de constructores se dice, fuerte y quedito, que para conseguir obra con Uribe hace falta dar moche.
La intromisión del coordinador de Construcción, Román Ahumada, en la licitación del puente Pemex fue un claro conflicto de interés, ya que la empresa Concreser, donde también trabaja, decidió concursar por el proyecto y resulta sospechoso que haya ganado, a pesar de que hubo otros proyectos más baratos.
Constructores potosinos ya se organizan para interponer una queja en la Contraloría del Ayuntamiento, la Contraloría del Estado, Auditoría Superior del Estado, en la Auditoría Superior de la Federación, en la Secretaría de la Función Pública y en la Secretaría de Gobernación, ya que en las dos licitaciones que al momento se han dado, hay duda por las empresas constructoras que ganaron los proyectos a pesar de que sus propuestas no eran las más económicas ni las mejores.
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