Lo que parecía una indicación dada y acatada, devino en pleito al interior del PRI por hacerse de la dirigencia del partido, lo que ha sacado a la luz las perversiones de los militantes que, no son nuevas, sólo las tenían muy guardadas.
Para nadie es novedad que un grupo de “poder” al interior del PRI está en desacuerdo con la fórmula única para la dirigencia del tricolor: Elías Pesina y Yolanda Cepeda. Sin embargo, por indicaciones del gobernador se acordó que habría planilla de unidad, luego de la humillante derrota en las urnas en el 2018, debían mostrar eso, unidad, músculo, fuerza. Pero la indicación y la unidad se fueron al traste.
Previo al registro de la planilla única hubo una velada intentona de “tumbar” a Yolanda Cepeda como candidata a secretaria general de la fórmula, pero no lo lograron, por lo que a las orquestadoras no les quedó otra salida que echarle porras la desangelado noche del registro.
Pero la guerra interna, propia de panistas, más que de priistas, tomó fuerza luego de que el empresario Pablo Valladares mandar publicar, en sus diferentes medios de comunicación, notas en contra de Yolanda Cepeda por las observaciones millonarias en la Auditoría Superior de la Federación referentes a las cuentas públicas de Aquismón en el periodo en que fue alcaldesa del pueblo mágico.
La política huasteca le contestó a través de una carta que se difunde en redes sociales en la que se dice víctima de violencia política y se monta del tan llevado y traído tema de las mujeres como botín político. Envía un mensaje “a todas las mujeres”, se dice su amiga y aliada, además de hacer un llamado a la desigualdad para la “erradicación de la violencia policial contra las mujeres, juntas podemos lograrlo”.
Yolanda Cepeda se monta tarde al tema de la violencia política contra las mujeres. Nunca ha levantado la voz para defender a ninguna. Los casos de violencia contra las mujeres ocurridos en Aquismón, cuando fue alcaldesa, intentó ocultarlos para no afectar el turismo. De esa lucha que ahora emprende, nadie le cree.
Sin embargo, a menos que le den la indicación “de arriba”, no hay manera que la destituyan de la formula para la dirigencia del PRI en San Luis Potosí. La única manera es que renuncie a la candidatura por “motivos personales”, lo que, todo parece indicar, no está en los planes del gobernador al que no le gustan los cambios y menos de última hora.
Pero de aquí al 25 de febrero, día en que la “nueva” dirigencia del PRI tomará protesta, son muchos días y muchas cosas pueden pasar.
Yolanda Cepeda tiene pendientes con la ASF, no solventó las observaciones en su cuenta pública, las obras no fueron terminadas y el dinero no fue reembolsa, sin embargo, si por presiones internas la quitan de la fórmula, el siguiente será Elías Pesina, sin duda.
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