Guardando sus debidas proporciones, la reacción de muchos mexicanos respecto del coronavirus, visible a través de las redes sociales, se antoja similar a cuando los europeos entregaban a los judíos al ejército alemán.
En varios estados del país se han registrado casos de agresiones contra personal de salud, por parte de personas de mente débil que se deja abrumar por las campañas mediáticas de miedo y terror a la posible muerte por covid 19.
Ese mismo miedo ha provocado una corriente de pensamiento que se alojó en personas de diversa profesión, pero que ha hecho eco en periodistas, “politólogos” y pseudolíderes de opinión: negar la entrada a los paisanos.
En ruedas de prensa a funcionarios de Salud los comunicadores preguntan y vuelven a preguntar por qué siguen permitiendo la entrada de autobuses provenientes del norte con paisanos que decidieron volver a su país.
Pero van más allá de los cuestionamientos, proponen que se prohiba la entrada a los autobuses. Proponen que se violente la Constitución y se recluya a los paisanos en un moderno ghetto hasta que se compruebe que no tienen el coronavirus.
Ignorantes.
No sabes que cuando abordan los autobuses en Estados Unidos les toman la temperatura y los otros examines rápidos para descartar posibles sospechas de contagio. Esas pruebas rápidas se repiten de estado en estado e incluso todavía antes de cruzar la frontera. Si algún paisano se contagia, es entrando a México.
Pero esos que ahora les niegan el paso y los quieren recluir en ghettos de aislamiento son los mismos que viven de las jornadas de hasta 15 horas diarias de trabajo de los paisanos en Estados Unidos.
A la vez que les niegan la entrada y pretenden recluirlos en los ghettos, esos mexicanos insensatos, discriminadores e ignorantes, se convierten en abusivos pues a esos que les niegan el paso les piden dólares. Manden dólares que estamos en crisis. Manden dólares que no tenemos trabajo. Manden dólares que no tenemos dinero. Manden dólares que no tenemos qué comer.
Mientras algunas personas ayudan y buscan la manera de minimizar, en medida de lo posible, los estragos por la crisis que se viene, otros deciden sacar lo peor de ellos mismos y, escudados en el miedo, odiar a todo el que consideran un peligro.
Cuando México ha entrado en crisis económicas y los gobernantes deciden rescatar a banqueros y empresarios, han sido los paisanos quienes han rescatado al pueblo. Ha sido el trabajo y los dólares de los paisanos los que han sacado adelante al país, pero nada importa, los mexicanos tienen miedo y con eso es suficiente para negar la entrada a sus casas a todo aquel que no les guste.
La crisis pasará y cuando esto haya terminado esos que ahora discriminan y odian tendrán un discurso similar al de los europeos con los judíos “no sabíamos”, “nosotros también padecimos”.
Las crisis son oportunidades grandiosas para sacar lo mejor de nosotros o lo peor, dependerá del interior de cada persona, lo que hay dentro, habrá afuera.
Expande el vuelo:
Descubre más desde vuelomagazine.com.mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


