- Ante su deseo de ocupar una curul por cuarta vez, el diputado panista ni se inmuta ante las críticas que le llueven de todos lados por no dejar el hueso político.
Cínico, vergonzoso y acaparador es como han definido la sociedad y la clase política, incluso de su propia coalición, al legislador panista Rubén Guajardo Barrera, quien, el pasado mes de febrero, anunció su reelección a la diputación local, esto, después de ocupar la curul en tres ocasiones anteriores, en las cuales, por supuesto, fue más conocido por no hacer absolutamente nada y solo aparecer en eventos propagandistas de su partido.
Guajardo Barrera, ante esta decisión, ha manifestado que no le importa lo que diga la ciudadanía, desdeñando, así, el escrutinio público del que ya es objeto, demostrando una soberbia tal que le podría costar bastantes votos el próximo 2 de junio.
Sin embargo, la contienda del legislador blanquiazul puede terminar antes de empezar, ya que al interior de su coalición PRI-PAN-PRD se vive una tensa relación que Guajardo Barrera se ha encargado de mantener gracias al repudio que les expresó después de que se le negara la candidatura a la alcaldía por el tricolor, reclamando un amaño por parte de su dirigencia estatal de partido.
Lo cierto es que, de cualquier forma, Rubén Guajardo Barrera se sirve de artimañas para continuar en el ambiente político, donde hará todo lo posible para conseguir cualquier cargo y, así, seguir cobrando de los impuestos de los potosinos, ya que no sabe hacer otra cosa.
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