Luego de la presión mediática que se generó por la desaparición total de los diputados luego de que decretaron la inactividad en el Poder Legislativo producto de la crisis del coronavirus, el diputado priista Martín Juárez propuso la brillante idea de sesionar desde sus casas. Iniciativa rechazada por sus compañeros pues en el Congreso del Estado no hay ni internet, ni teléfono, ni una plataforma idónea para enlazar a 27 diputados a la vez, más sus asesores, más el personal administrativo del Congreso.
Si de por si la sesión “ordinaria”, convocada por el diputado Martín Juárez para el día de ayer, fue accidentada y desorganizada, a tal grado que Sonia Mendoza pidió “dejar de jugar y hacer las cosas bien”, cuando el presidente del la mesa directiva del Congreso presentó su mamotreto de reforma se armó el desgobierno.
La iniciativa no estaba incluida en el orden del día, por lo que Martín Juárez dijo que era “urgente y de obvia resolución”, pues la crisis del coronavirus es ahora.
Sus compañeros no estuvieron de acuerdo, la mandaron a comisiones, que es lo mismo que dale un portazo en la cara al presidente del Congreso.
Las 13 cuartillas con que Martín Juárez puso a sus asesores VIP a desquitar el salario, pasaron a incrementar el rezago legislativo que ya se cuenta por cientos de iniciativas.
El Poder Legislativo tiene semanas enteras sin servicio de internet, tampoco de teléfono, mucho menos tiene una plataforma digital que pueda enlazar a los 27 diputados simultáneamente desde sus hogares, a sus asesores, al personal administrativo del Congreso y además, transmitirla en vivo al resto de los ciudadanos.
Actualmente las sesiones en vivo del Congreso son de la más baja calidad que hay en cuestiones de internet, es un sueño guajiro pretender las sesiones desde los hogares de los diputados.
Además de esos factores, algunos diputados, quedito, dijeron que por ningún motivo permitirán que extraños entren a sus casas ubicadas en los fraccionamientos más exclusivos de San Luis. Otros más dijeron que no piensan trabajar durante estas semanas de inactividad. Otros dijeron que si en vivo no trabajan, en línea menos.
Lo ocurrido se puede traducir como que los diputados seguirán ausentes durante la crisis del coronavirus, mientras la población padece la falta de agua, ya reciente la crisis económica por la falta de ingresos y vive la psicosis generada por la pandemia.
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