Fotografía: UCAM
En 1906 un accidente ferroviario en New Jersey, Pennsylvania, sacudió a Estados Unidos de América, -para ese entonces las empresas y gobiernos tendían a esconder los hechos para no afectar su imagen o su credibilidad- en ese sentido, directivos de la ferroviaria trataron de ocultar los hechos, pero Ivy Lee que ya sabía de la importancia de las relaciones públicas y de lo que significaba actuar con honestidad y transparencia, aún bajo la amenaza de ser despedido, invitó a periodistas a recorrer el lugar de los hechos e incluso envió un boletín o nota de prensa para explicar a detalle los pormenores, circunstancias y la decisión de la empresa de asumir responsabilidades, nota que el New York Times le publicó de forma íntegra, iniciando así una era importante para la práctica, estudio y profesionalización de las Relaciones Públicas, no sólo en Estados Unidos de América sino en el mundo.
Aunque muchas veces se ha malentendido y manipulado el sentido de la práctica de las Relaciones Públicas, no podemos dejar de lado la importancia que tiene el manejo de la honestidad y transparencia para la generación de adeptos y credibilidad en las acciones de quien necesita cuidar y mantener una buena imagen y reputación.
Vale tanto para quienes nos dedicamos al ejercicio de esta materia como de aquellos personajes o instituciones para las que trabajamos.
El ejercicio de la transparencia en el discurso se sigue utilizando, pero en nuestro país es difícil hacer concordar los hechos con la realidad. No sólo en la administración pública de cualquier nivel de gobierno, sino en la cotidianidad, en la iniciativa privada y otras instituciones, aún como las iglesias, que muy a su pesar tuvieron que reconocer los horrores en su interior y que por no aceptarlo a tiempo, lo que ha salido a la luz les ha pegado fuertemente.
A quienes nos dedicamos a esta disciplina, sabemos que es más que presentar y representar la cara bonita de una institución, es dar a conocer los valores y compromisos que la institución tiene para con sus públicos, cualesquiera que sean.
Ser honestos y transparentes en el manejo de las Relaciones Públicas es añadir un gran valor a nuestra persona y la institución para la que trabajamos.
Afortunadamente, el ejercicio de las Relaciones Públicas se va reconociendo como necesario, está tomando su lugar en las empresas y las instituciones, y su práctica significa no sólo crear buena imagen y reputación, sino prevenir crisis, solucionar conflictos y dar un valor añadido a aquello que ofertamos.
Actuar con honestidad y transparencia siempre nos dará más ganancias que pérdidas, las grandes historias de éxito en las Relaciones Públicas así lo han demostrado, el público afortunadamente ahora es más exigente en ese y otros aspectos.
Un buen tip a la hora de diseñar alguna estrategia de Relaciones Públicas es evaluar si los resultados esperados benefician tanto a la entidad emisora como a quienes son el público objetivo de ella, si no es así, valdría la pena reconsiderarlo, más vale perder unos días y no perder lo más valioso que tenemos como persona, empresa o institución, nuestra “reputación”, al hacerlo podremos ganar mucho más de lo esperado.
Lo que toca ahora es seguir profesionalizando esta rama de las ciencias sociales y administrativas, configurándola en un marco de honestidad y transparencia, apostando por su estudio y actualización constante, sabiendo que nos exigimos nosotr@s mism@s, el país y la sociedad en la que estamos inmersos.
Gracias por leerme, espero sus comentarios y tengan excelente semana.
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Facebook Teodoro Briceño de la Parra
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