- Director de la Secundaria Vicente Rivera ubicada en la colonia Progreso, por casi 50 años ha influido en la vida de jovenes que ahora son gente de bien, personas decentes, exitosos profesionistas, padres amorosos
En 1977, hace casi 50 años, el profesor Gaudencio Medellín Hérbert abrió las puertas y dio la bienvenida a la primera generación de la escuela secundaria número 3 Vicente Rivera Hernández, sin saber que se convertiría en su proyecto de vida y así influir en el futuro de miles de jóvenes de uno de los sectores más pobres de la capital potosina.
La secundaria Vicente Rivera Hernández se ubica en la avenida Salk, a unos metros del Periférico. En 1977 allá no había nada, los proyectos políticos y sociales de los gobiernos en turno no llegaba, no había infraestructura, recreación, cultura, ni mucho menos esparcimiento. Allá en la orilla de la ciudad, el profesor Gaudencio fundó la secundaria que se convertiría en el centro educativo y social de los polígonos más marginados, pobres y peligrosos de la ciudad.

Rodeado de las colonias Progreso, Nuevo Progreso, Pilitas, 6 de Junio, Arbolitos, Aguaje, Simón Díaz, entre otras, el profesor Gaudencio salvó de las drogas y las pandillas a miles de jóvenes. Por décadas se le veía a la entrada de clases esperando a las y los estudiantes y cuado no llegaba alguno, salía a buscarlo.

Se enfrentó a pandilleros a los que literal les arrancaba a los jóvenes para llevarlos al salón de clases. Cuando estudiar “no era para mujeres” acudía a las casas y convencía a los papás de que dejaran estudiar a sus hijas “siquiera deja que terminen la secundaria», les decía. Cuando descubría a los “pinteros”, salía por ellos y los metía a regaños a la escuela.

Detuvo infinidad de pleitos y peleas juveniles, peleó con camioneros y taxistas abusivos que veían en los adolescentes presas fáciles para el abuso. Construyó, ladrillo por ladrillo, una de las mejores escuelas de todo San Luis Potosí.
“La secundaria es del director Gaudencio”, dicen los padres de familia que antes fueron sus alumnos, porque estudiar en la secundaria 3 se convirtió en una tradición familiar.

En el pasado le tocó al profesor Gaudencio defender a los jóvenes, apoyarlos, impulsarlos. Muchos de sus estudiantes se convirtieron en gente de bien, personas decentes, trabajadoras, profesionistas exitosos y padres amorosos.

Hoy les toca a los padres de familia defender al profesor Gaudencio y así lo hicieron. Salieron a la calle, bloquearon calles y avenidas con un solo objetivo y grito de batalla “queremos a Gaudencio” y no descansarán hasta que les regresen a su profesor, su maestro, su director.
Que honor haber sido alumno del profesor Gaudencio Medellín Hérbert.

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