Por Elan Montalvo
En marzo de 2022 Netflix publicó en su plataforma de striming la película “Gangubai Kathiawadi”, que rápidamente se convirtió en un éxito de Bollywood al rededor del mundo.
La película, protagonizada por la actriz Alia Bhatt, narra la vida de Ganga Harjeevandas, que a los 16 años huyó de su hogar para fugarse con su novio que más tarde la vendió por mil rupias a un burdel de Bombay.
La trama es intensa, cruda, por momentos desgarradora de la vida de las prostitutas en la primera mitad del siglo XX en India, sin embargo lo relevante de la historia, basada en hechos reales, es el activismo que Ganga hace a favor de 4 mil mujeres y los huérfanos del del barrio de Kamathipura.

Con el tiempo, Ganga cambio de nombre y se hizo llamar Gangubai Kathiawadi, bajo ese nombre dirigió el burdel que la compró y se asoció con un mafioso que le dio protección y seguridad para ella y sus 4 mil mujeres.
Contrario al activismo del siglo XXI, en Gangubai podemos ver un feminismo constructivo. Ella logró reponerse a la tragedia de ser vendida como prostituta, no se dejó vencer por el victimismo ni la tragedia, lo contrario, lo utilizó para tener fuerzas y convertirse en la madame del prostíbulo que la compró, llegando incluso a sacrificar el amor.

Gangubai no sólo se rescata a si misma, sino a las 4 mil mujeres y sus hijos, lleva la causa de las prostitutas incluso al primer ministro de la India, logrando que no las reubicaran del barrio Kamathipura, como pretendió un colegio religioso instalado en la zona.
El feminismo constructivo de Gangubai se contrapone de frente y con la cabeza en alto con el feminismo destructivo del activismo que busca dividir, separar, confrontar, destruir y aniquilar todo aquello que no le sea afín, pasado incluso sobre otras mujeres.
Esta es una película que no se pueden perder.
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