El triunfo de Ricardo Gallardo Cardona como próximo gobernador de San Luis Potosí significó, por sí mismo, un terremoto para la clase política y económica de del estado, pero también trajo consigo gran expectativa porque con él, al parecer, llega el tan ansiado y necesitado relevo generacional que los arcaicos políticos se niegan a conceder.
En 2015, con el arribo de Juan Manuel Carreras a la gubernatura, llegaron los funcionarios y colaboradores que formaron parte del gabinete del ex gobernador Gonzalo Martínez Corbalá en 1991 y 1992, provocando que, como nunca antes, el relevo generacional fuera urgente y necesario.
El aparato gubernamental en el sexenio de Carreras es pesado por su número, lento por la edad de los titulares, todos rondan los 60 años, ineficiente porque no han sabido adaptarse a los cambios que sufrió San Luis Potosí desde la última década del siglo XX.
Ricardo Gallardo Cardona tiene 40 años de edad y la vitalidad que lo caracteriza la demostró en campaña. Según datos que los candidatos revelaron, Gallardo viajó 60 mil kilómetros recorriendo el estado, mientras que Octavio Pedroza, su más cercano competidor, apenas rondó los 3 mil, 22 años y 57 mil kilómetros de diferencia.
La esperanza del relevo generacional en la administración de Gallardo creció cuando nombró como secretario general de Gobierno a Guadalupe Torres y a Gerardo Zapata como director de Comunicación Social, dos de sus principales colaboradores que rondan los 40 años y que, como describió el gobernador “vienen de abajo”.
Los viejos políticos entraron en pánico y de inmediato comenzaron a “moverse” a fin de garantizar una posición en la próxima administración, sin embargo los diferentes gremios hicieron los propio, viendo la oportunidad, comenzaron a recomendar perfiles al gobernador Gallardo, a fin de que tenga un amplio abanico de posibilidades y rechace los arcaicos personajes que en nada abonarán a su proyecto y mucho han costado a San Luis Potosí, en tiempo, dinero y estancamiento.
Pero el gabinete gallardista no sólo causa expectativa por el relevo generacional, sino porque se vislumbra que sea con equidad de género, es decir 50 por ciento mujeres, 50 por ciento hombres, resaltando como el primer gobierno en lograr la tan ansiada paridad.
Gallardo logró crear grandes esperanzas entre la población potosina a la que, dice, “no les voy a fallar”, pero mucho dependerá del equipo de colaboradores, si recicla viejos perfiles el resultado no será diferente al que ya conocemos, si opta por el relevo generacional hay una gran posibilidad de que a San Luis Potosí le vaya bien.
Son muchos los nombres que se manejan, que se proponen, que se anuncian, que levantan la cabeza, todos cabildean una posición, aunque ya aclaró el equipo de comunicación del gobernador, será Gallardo quien revele quienes serán los titulares de las diferentes secretarías, direcciones y áreas del gobierno durante los próximos seis años.
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