- Rápido olvidó su origen en la colonia Industrial Aviación, pero el cargo no da pedigree
Enrique Galindo, el alcalde viajero es racista y clasista. No quiere a las personas de los pueblos originarios ni a los pobres, olvidando incluso su origen precario. Ejemplos hay varios. A su paso por distintos cargos públicos, el ahora alcalde de la capital de San Luis Potosí ha hecho gala de su desprecio hacia las personas que no tienen su tono de piel ni su repentina fortuna que le surgió sin explicación clara.
Su paso por la Policía Federal, quiera o no, marcó para siempre su trayectoria. Ataques directos, ejecuciones, emboscadas, tortura, violación a los derechos humanos, todos cometidos contra indígenas de Oaxaca, Michoacán, Estado de México, le valieron su vergonzosa expulsión como comisionado nacional de la corporación.
Los fantasmas de Apatzingán, Tanhuato y Nochixtlán lo persiguieron a la capital del sí. Con la clara amenaza de su jefe policiaco en contra de vecinos de El Saucito “Si no desalojan de manera pacífica tendremos que usar la fuerza”, salió a la luz el racismo, clasismo y discriminación de Galindo contra la gente humilde del norte de la capital potosina, de los pobres, de los indígenas, de la clase trabajadora, de los comerciantes, de los hombres y mujeres que defienden su historia e identidad cultural. Su desprecio por los pobres e indígenas provocaron que durante su primer informe como alcalde los integrantes de pueblos originarios se manifestaran por violación a sus derechos humanos, usos y costumbres, lo mismo ocurrió durante la presentación de Yalitza Aparicio, donde se bloqueó el paso de mujeres indígenas para saludar a la Embajadora de la Buena Voluntad de la UNICEF.
En 2015 y 2016, bajo su mando, la Policía Federal perpetró matanzas de indígenas en Apatzingán, Tanhuato y Nochixtlán. Siete años después, en el 2023, bajo su mando, ocurre la represión del sector humilde de El Saucito a manos de su PoliSía que llegó con equipo antimotines en contra de colonos que traían palos y piedras.
Galindo se ha convertido en un hombre rico, sus millones no tienen una explicación clara ni un origen legítimo, sin embargo le han servido para olvidar sus primeros años en la populosa Industrial Aviación y su roce con la clase pobre y obrera de San Luis. Ahora sólo quiere codearse de ricos y empresarios, viajar por el mundo con el dinero de los potosinos, y cobrar millonarios “moches” por la asignación de obra pública municipal, incluido el paso a desnivel en El Saucito, que le dejará dividendos por más de 100 millones de pesos libres de gravamen, de rastro, registro y del SAT.
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