Enrique Galindo, popularmente conocido como el alcalde viajero, pasó de ser uno de los potosinos más respetados y conocidos en el país, a un presidente municipal vapuleado, enojado, urgido por la aprobación ciudadana y desesperado por el apoyo de la clase política, lo que cada día parece más lejano de lograr.
La administración de Galindo ha sido un cúmulo de errores, cada vez más garrafales. Desde el pésimo manejo de las crisis de inseguridad y de falta de agua que atraviesa la ciudad, hasta rodearse de lo peor que ha dado el panismo y el priismo potosino.
Hombres y mujeres que se enriquecieron con Juan Manuel Carreras y que al final lo desconocieron, abandonaron y olvidaron, tuvieron cobijo con Galindo, a pesar de ser los culpables de la peor derrota que el PRI hubiera vivido en San Luis Potosí.
Los hierros de Galindo no se detuvieron ahí. Hace apenas unas semanas, en uno de sus acostumbrados viajes a costa del dinero de los potosinos, el alcalde acudió a la oficina del panista Marko Cortés para quejarse amargamente de Verónica Rodríguez y Xavier Azuara, a quienes acusó de no darles el apoyo que él necesita, amagando incluso con que de no conseguir respaldo, se irá a MORENA.
Pero lo que evidenció la desesperación de Galindo por el poder fue la reunión que Oscar Bautista le consiguió con el Tekmol, considerado la personificación de lo peor de la política potosina.
Oscar Bautista, integrante de la ecuación corrupta del Congreso que blanqueaba cuentas de alcaldes a cambio de dinero, se ha convertido en un cercano a Galindo, le endulza el oído, le habla bonito, le cuenta de los tiempos del viejo PRI cuando con artimañas ganaban todo, a cambio el alcalde le da tinacos y sillas de ruedas para que repara a discreción en Rioverde.
La reunión entre Galindo y Tekmol primero fue para limar asperezas y dejar en el pasado que cuando comandaba la Policía Federal le detenía pipas de huachicol, lo que se informó a través de su departamento de comunicación social y desde México tuvo que ser desmentido, pero que en San Luis todo mundo dio por verídico.
Después hablaron de la alianza con miras al 2024. Además de su odio por la Gallardía, Tekmol no trae nada y Galindo se aleja cada vez más del PRI y del PAN, menosprecia a las lideresas, las ignora y confronta, a eso se suma el pleito con Azuara, el resultado es que se olvide de la candidatura al Senado y de la reelección ni hablemos.
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