- El alcalde viajero entregaría en las próximas horas la carta de renuncia al tricolor, según fuentes cercanas
En 2015, Enrique Galindo aguantó la jugarreta que le hizo el entonces gobernador Fernando Toranzo, que a último momento le arrebató la candidatura a la gubernatura del tricolor; En 2018 aguantó otra grosería, pero de Juan Manuel Carreras, que, a pesar de tener todo listo, incluido el mariachi y el apoyo de un buen número de militantes, no le permitieron llegar al edifico Luis Donaldo Colosio para registrarse como candidato al Senado de la República. Pero la tolerancia ya se le acabó. No piensa tolerar los desplantes de Sara Rocha, dirigente estatal del tricolor, por lo que, según fuentes cercanas al alcalde viajero, este presentaría su renuncia en las próximas horas.
Señales ha habido muchas: evidente y clara ruptura entre Enrique Galindo y su dirigencia estatal y nacional; la ausencia del color rojo en el arranque de su nueva administración; el coqueteo con los panistas y hasta con los morenistas.
Se especula si Galindo por fin se sumará a Acción Nacional, ya que fue la derecha quien lo convirtió dos veces continuas en alcalde de la capital potosina o, si como se murmulla, se aventurará a la izquierda como lo hizo su antecesor, Xavier Nava, con lo que se pronostica el mismo resultado.
El PAN no tiene mayor activo que Enrique Galindo, no ha creado figuras nuevas, no se ha renovado, ha cerrado los espacios a los nuevos rostros e impedido la llegada de las nuevas generaciones, por lo que se esperaría que ahora el alcalde viajero se sume al balnquiazul.
De no hacerlo, la duda será si MORENA cargaría con el historial de muerte que tiene el alcalde viajero. Las matanzas de indígenas en Tlatlaya (2014), Tanhuato (2015) y Nochistlan (2016) son heridas que siguen latentes y nada, ni su cara de buenagente, garantizan que no volverá a repetirse.
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