- Suciedad, inseguridad, anarquía y extorsión padecen automovilistas y peatones que atraviesan el marque urbano
La Alameda “Juan Sarabia” se ha convertido en un paraíso para el desorden, a la par de la falta de mantenimiento y una suciedad que es visible a lo largo y ancho, los lavacoches han tomado el perímetro como su centro de operaciones y con un dominio casi absoluto.
Las y los visitantes lo primero que encuentran al llegar a este punto otrora atractivo del centro de la ciudad es a personas con franela en mano, la lavada del automóvil es casi obligatoria.
Para nadie es un secreto que los llamados “viene viene” también controlan los parquímetros, y es que acaparan con cubetas los cajones de estacionamiento en la espera de clientes.

Diariamente por zonas como Manuel José Othón, Constitución y Universidad hay encharcamientos que posteriormente se convierten en aguas sucias y mal olientes y todo ello sin un control y hasta complacencia del Ayuntamiento Capitalino.
En algún momento durante administraciones pasadas se quiso regular esta actividad inclusive había un padrón y donde se pudo conocer quien desempeñaba esta actividad, portaban gafetes y chalecos especiales, sin embargo, ya no hubo seguimiento al programa se esfumó.
Los ciudadanos quieren que se le dé un nuevo rostro al centro de la ciudad, que se le devuelva la majestuosidad, orden y tranquilidad que había hace años.
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