La explosión registrada en un taller de pirotecnia en la comunidad de Las Pilitas de Piedra, en el municipio de Santa María del Río, dejó como saldo tres personas lesionadas con quemaduras de segundo y tercer grado, además del colapso total del inmueble donde se almacenaban materiales altamente peligrosos.
El incidente ha generado fuertes señalamientos contra el gobierno municipal, encabezado por la presidenta Isis Ayde Díaz Hernández, ante la presunta omisión, permisividad o corrupción en el área de Protección Civil, dependencia responsable de inspeccionar, regular y, en su caso, clausurar este tipo de establecimientos de alto riesgo.

De acuerdo con versiones de habitantes de la zona, el taller operaba desde hace tiempo sin que existiera intervención municipal, pese a que almacenaba clorato de potasio, azufre y pólvora, sustancias cuya manipulación requiere autorizaciones estrictas y supervisión constante. Estas condiciones, señalan, no pudieron pasar desapercibidas sin la anuencia de autoridades locales.
En los señalamientos ciudadanos también se menciona a Osiris, hijo de la alcaldesa, a quien se le atribuyen presuntas gestiones indebidas para permitir la operación de talleres pirotécnicos en el municipio, versiones que han comenzado a circular tras la explosión y que demandan una investigación formal y transparente.
El caso ha abierto cuestionamientos sobre la responsabilidad directa del Ayuntamiento de Santa María del Río, no solo por la falta de prevención, sino por las posibles redes de protección y corrupción que habrían permitido el funcionamiento de un taller que hoy dejó personas heridas y puso en riesgo a toda una comunidad.

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