La tragedia ocurrida el pasado sábado 12 de diciembre en la capital potosina en la que integrantes de la delincuencia organizada balearon los antros Maderos de San Juan y Calígula, ubicados en la carretera 57, que dejó, lamentablemente, 4 personas muertas y varias más heridas, develó algo que ocurre desde la reactivación de las actividades no esenciales: los titulares de Comercio y Unidad de Gestión del Centro Histórico, del Ayuntamiento de San Luis arremeten contra pequeños negocios, pero solapan la operación de tugurios más allá de las 11 de la noche, algunos incluso cierran a las 6 o 7 de la mañana, sin que nadie los moleste, lo que ha provocado que el crimen organizado les exija el cobro por derecho de piso o de lo contrario los balean, como ya ocurrió.
Han sido varias las marchas y manifestaciones que comerciantes y empresarios de diversos ramos han realizado porque el ayuntamiento de San Luis les impide operar con normalidad, lo que ha puesto en jaque las finanzas de los propietarios y empleados.
Rocío Zavala, titular de la Unidad de Gestión del Centro Histórico, y Gabriel Andrade, director de Comercio, ambos del Ayuntamiento de la capital, clausuran fondas, taquerías, tiendas de todo tipo y a comerciantes ambulantes que no son afines a la administración se les impide vender su mercancía, pero se hacen de la vista gorda ante tugurios y centros nocturnos.
Desde el inicio de la pandemia han sido varios los escándalos y tragedias ocurridas en antros, a pesar de que se supone no deberían estar funcionando, pero entra la corrupción de los empleados municipales y la del director de Gobernación, Roberto González Rubio, antros y centros nocturnos operan con normalidad, cierran a las 6 o 7 de la mañana, tanto en la zona de antros de la carretera 57, Gálvez, Himalaya e incluso el Centro Histórico.
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