Adaptando la célebre frase del filósofo alemán Nietzsche, para finales del año 2021, en lo que a San Luis Potosí respecta: El PRI está muerto. El PRI sigue muerto. Y ellos lo han matado…
Como ya dije, en la actualidad potosina, el PRI está muerto. No es que ya hay perdido el registro. Pero como si lo hubiera hecho.
Cómo va a estar vivo si los que se enriquecieron con el dinero del pueblo, inmolados en la bandera tricolor se marcharon y los que quedan aseguraron empleo en el Ayuntamiento capitalino, al que, se supone, deben dedicarle todo su tiempo, pues reciben una ciudad destruida por la apatía e indiferencia navista, no les queda tiempo para el partido.
El edificio tricolor es apenas un cascarón que el tiempo ha consumido poco a poco. Quién trabaja ahí? nadie lo sabe. Ni ellos mismos.
El aún dirigente: Elías Pesina, debería, al menos, tener la decencia de ceder el lugar, total ya agarró hueso para los próximos tres años, con límite al 30 de septiembre del 2024, no le alcanza para más.
Pero cómo alguien en su sano juicio levantará la cabeza si sobre los moribundos tricolores pesan las sombras de Toranzo y Carreras, no se sabe cuál les resulta más difícil de cargar, pero los resultados de las auditorías de la ASE confirman el dicho de la herencia maldita, el saqueo fue descarado y no tuvo límites. Más de mil millones de pesos “perdidos” apenas en el ejercicio fiscal de 2020 es para matar a cualquiera, incluso al PRI.
Con un tímido boletín informó Elías Pesina que se preparan para la asamblea nacional, donde, promete a su base militante, esa que ignoró durante todo el proceso electoral del 2021, que la voz de San Luis Potosí se va a escuchar.
Pero cómo se va a escuchar si Elías Pesina entregó pésimos resultados a su líder nacional Alito Moreno. Si el 2018 fue malo para el tricolor, el 2021 fue devastador.
El PRI potosino está muerto. Pero sus dueños simulan que vive. Que vive personificado en Enrique Galindo, que decidió cargar con el peso de los entes corpóreos que a su vez cargan con las sombras de Toranzo y Carreras, lo que le ha acotado el margen de maniobra con reacciones a destiempo, desfasadas, tardías para una ciudad que exige de la inmediatez del ahora. En colonias populares le ponen a los de siempre caracterizados por la falta de resultados y falta de trabajo con la gente.
El PRI esta muerto y ellos lo han matado. Lo han hecho porque se niegan a reformarse. Se niegan a trabajar con el pueblo. Se aferran a la ubre de la que vivieron por casi un siglo. Y cómo no asirse con uñas y dientes, si al soltarla se sumirán no sólo en el olvido y el abandono, sino en la pobreza, ya que muchos de ellos no saben trabajar ni mucho menos vivir de un salario mínimo que ellos decidieron y al que condenaron al pueblo que los hizo no sólo poderosos, sino millonarios.
Las consecuencias de las decisiones o la falta de ellas del dirigente Elías Pesina apenas comienzan a vislumbrarse. Los diputados están totalmente echados para atrás, en tribuna esconden la bandera para no ser señalados por los desfalcos millonarios que todos los días encabezan los titulares estatales.
Ellos, los legisladores, ya coquetean con otros partidos: Yolanda Cepeda tiene un pie en el Verde; Mauricio Ramírez Konishi con los contratos colectivos de la zona industrial negocia con Movimiento Ciudadano, en la realidad eso no da garantías del voto, pero sí de los millones de las cuotas sindicales. El grupo Labastidista volteó la mirada a las Redes Sociales Progresistas en poder de Tekmol y su esposa la diputada Gaby.
Los regidores son menos que marionetas entregadas a los alcaldes y en algunos cosos, como el de Matehuala, la regidora tricolor, conocida como LadyChalet, se entregó a Morena, que desde ya le endulza el oído, lo que la ha llevado a traicionar a su alcalde y a lo que queda del partido en la zona.
El PRI está muerto. El PRI seguirá muerto hasta la primavera del 2024, cuando el CEEPAC extienda su acta de defunción. Mientras llega la fatídica fecha, las cuotas partidistas se siguen descontado a los priistas que lograron mantenerse en Gobierno del Estado, lo que ya empieza a calarles en l bolsillo. ¿Para qué quieren el dinero? se preguntan cada quincena, ¡no hay eventos, no hay programas, no hay partido! se duelen los militantes.
¿Será que es para pasar las penas por el divorcio del líder o tener contenta a la novia? eso sólo los que cuentan los dineros lo saben.
¿Podrían cambiar su trágico futuro y vivir? La respuesta es: sí. Pero son tan necios que se niegan a cambiar el camino que los lleva a la tumba, la sepultura y, peor aún: la inexistencia.
Expande el vuelo:
Descubre más desde vuelomagazine.com.mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


