Desalojos violentos de maestros y familiares de los 43 de Ayotzinapa, actos de tortura y ejecuciones extrajudiciales, acompañan la trayectoria de Enrique Galindo Ceballos cuando fue jefe de la Policía Federal con Enrique Peña Nieto, quien tuvo que cesarlo el 24 de agosto de 2016 tras la masacre en Tanhuato, Michoacán, de mayo de 2015, cometida por agentes bajo su mando con un saldo de 22 muertos y que intentó pasar como un enfrentamiento alterando la escena, un burdo montaje.
Con el paso del tiempo se convirtió en alcalde de San Luis Potosí por el PRIAN y busca ser reelegido, aunque mantiene a la ciudad sin agua y seguridad, además desvía recursos y personal del ayuntamiento en su campaña electoral como lo han denunciado el candidato de Movimiento Ciudadano, Sebastián Pérez y la candidata Sonia Mendoza, del PVEM, Morena y PT.
Los antecedentes de Galindo como violador de derechos humanos comienzan en su natal San Luis Potosí, como director de la Policía Ministerial en 2004, detuvo al exfuncionario Olegario Galarza con violencia y sin orden de aprehensión; como director de la Policía Municipal de la capital potosina y secretario de Seguridad Pública Estatal no aprobó las evaluaciones de control y confianza.
Al frente de la policía municipal era el último en llegar cuando el crimen organizado irrumpió con ejecuciones y balaceras en el Centro Histórico, compró decenas de tables electrónicas para implementar la multa electrónica a conductores infractores y nunca funcionaron; como secretario de Seguridad Estatal encubrió a su tío Julio Ceballos Alonso, un expolicía al servicio de Los Zetas, lo detuvo el Ejército en un operativo pero fue liberado casi de inmediato por su intervención.
Ya convertido en el brazo represor de Peña Nieto, el 13 de septiembre de 2013 encabezó la represión contra maestros que estaban en el Zócalo contra la Reforma Educativa, utilizó gases lacrimógenos, escudos y toletes. También el 20 de noviembre de 2014 desalojó con violencia un plantón pacífico de familiares de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.
En Apatzingán, Michoacán, el 6 de enero del 2015, Galindo Ceballos dirigió otro operativo para desalojar a 16 civiles que habían tomado de manera pacífica la presidencia municipal, los cuales fueron ejecutados por los policías federales. El 19 de junio de 2016, reprimió una protesta de pobladores de Nochixtlán, Oaxaca, con un saldo de seis muertos y 108 heridos.
Cuando lo cesó Peña Nieto, Galindo Ceballos se auto exilió y se refugió en la Universidad de Salamanca para estudiar una maestría; pasado el tiempo regresó a la capital potosina y comenzó a invertir en medios de comunicación (Quadratin y Momento) y otros negocios, en el 2021 se convirtió en alcalde de San Luis por el PRI, PAN y PRD, pero se negó a participar en debates con los otros candidatos por el miedo de que le echan en cara su largo historial como violador de derechos humanos.
Como alcalde ha tenido un desempeño muy desafortunado, miles de familias de la zona metropolitana carecen de agua y hay altos índices de delincuencia y ejecuciones, y pidió licencia para buscar la reelección comprando votos, encuestas, medios y utilizando recursos municipales y personal en su campaña electoral; y quiso llamar la atención al denunciar que fue víctima de un video montaje con inteligencia artificial, acompañado de uno de los abogados de Claudio X. González, José Mario de la Garza, quien ha cobrado contratos millonarios al ayuntamiento que presidió Galindo.
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