No parece menor el rigor y la seriedad con que el gobernador de San Luis Potosí está enfrentando la pandemia del coronavirus. Conviene detenerse en su actitud que exhibe al funcionario público al servicio de su comunidad. Juan Manuel Carreras deposita toda su confianza en la titular del Servicio de Salud, Mónica Liliana Rangel Martínez. Ambos transmiten a los ciudadanos confianza, esa confortante sensación de estar en buenas manos, la certeza de que saben lo que hacen. Ante la amenaza del Covid-19 no se han movido un ápice de su cometido, como si el reconocimiento del espacio que ocupan se asociara indisolublemente a la responsabilidad que ostentan. En ningún momento el gobernador ha hecho uso extemporáneo de los reflectores, en ningún caso ha desplazado, por protagonismo o por vanidad, las intervenciones de la secretaria de Salud. A su vez, ésta corresponde con la claridad de sus exposiciones, con información detallada y minuciosa, en que los errores se reconocen sin problemas, para aportar nuevas soluciones o proponer otras medidas. Merece destacarse el entendimiento entre Juan Manuel Carreras y Mónica Rangel, un tándem eficaz y competente al servicio de la sociedad.
El desgaste de asumir la lucha contra el virus apenas lo acusan en apariencia. La tranquilidad y el rigor que comunican no está reñida con la gravedad de la situación, ni con la exigencia de que la población asuma las medidas estipuladas. Cada día la secretaria de Salud exhorta a que los potosinos se queden en casa, denunciando que todavía hay quien no ha entendido la gravedad y prescinden de la reclusión. El asunto es relevante. En Italia y en España la infección llegó sin que ambos países, a pesar de las recomendaciones y alertas que sus respectivos gobiernos habían recibido de organismos internacionales, hubieran dispuesto estrategias de prevención. Una vez desatado el Covid-19, se estableció la reclusión domiciliaria de los ciudadanos, con la retirada de los derechos individuales. El llamado del gobierno potosino no debe obviarse. No debería confundirse moderación con falta de seriedad, serenidad con ausencia de urgencia, ecuanimidad en descargo de apremio. La información proporcionada a diario por la secretaria es indicativa del avance del coronavirus. De momento, Juan Manuel Carreras y Mónica Rangel transmiten control de la situación y plena confianza. Las dos circunstancias son de agradecer y hay que ponderarlas en su justo valor. No menos importante es el acompañamiento que el gobernador realiza en el área económica con atención a la austeridad. Con todo no es suficiente. Previsiblemente en algunos días más se conocerán medidas económicas concretas dirigidas a no perder el tejido productivo, en apoyo a trabajadores, en soporte a ciudadanos.
No es justo ni prudente que los ciudadanos deleguen toda la responsabilidad de las acciones en estas circunstancias ejecutivo. Es necesario colaborar de acuerdo con las posibilidades de cada uno. Por ahora, como se encarga de reiterar la Secretaria de Salud, hay que quedarse en casa y adoptar las precauciones relativas a sana distancia, uso de mascarillas e higiene personal. El gobierno estatal hace lo suyo de manera escrupulosa y profesional, los ciudadanos deberían aportar lo que les corresponde con la responsabilidad y la gravedad que amerita la situación.
Expande el vuelo:
Descubre más desde vuelomagazine.com.mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

