- Durante el sexenio carrerista, “el Pecas” se convirtió en uno de los nuevos ricos de San Luis
Aborrecido por los priistas, pero amado por el ex gobernador Juan Manuel Carreras, Edmundo Torrescano se convirtió, en seis años, en uno de los nuevos ricos de San Luis y el poder detrás de la dirigencia estatal del PRI. Vendió candidaturas, impuso perfiles, manipuló elecciones, descalificó trayectorias, expulsó militantes, todo en nombre de la supuesta unidad del PRI a la que ahora llama para convertirse en el próximo presidente del tricolor potosino.
Con el slogan “La unidad se construye no se impone”, Edmundo Torrescano busca el respaldo de los priistas para convertirse en su dirigente. Sin embargo lo que ha provocado es una ola de críticas y reclamos por sus cuestionados métodos, su enriquecimiento inexplicable y su abuso de poder y autoridad.
“Cuando estaba en Gobierno nunca construyó unidad, a todos nos trató mal, ahora quiere nuestro apoyo”, dicen la mayoría de los reclamos.
A “el Pecas” como es conocido, se le acusa de vender en 5 millones las candidaturas para regidurías, en 10 millones para alcalde de municipios pequeños, esto cuando estuvo a cargo del procesos internos del tricolor, donde sacaba convocatorias a modo.
Junto a Alejandra Méndez, presidenta del Instituto Reyes Heroles, vendían los resultados aprobatorios del examen para convertirse en candidatos a un puesto de elección popular.
En el colmo del descaro, Torrescano había iniciado las negociaciones para la venta de candidaturas para la elección de 2024. Los priistas tienen la oportunidad de retomar las riendas de su partido y reencauzarlo o dejarlo perder por la ambición de unos pocos.
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