- Los legisladores se enfrascaron en discusiones de ortografía, semántica, gramática y sintaxis
- Por Hugo Torres
En busca de lucirse y echar por tierra la pésima imagen que tienen ante el pueblo potosino, los diputados de la LXII Legislatura hicieron en un día lo que no hicieron en tres años: sesionaron 14 horas seguidas, lo que en vez de ser aplaudido, fue reprochado no sólo por sus colaboradores y trabajadores del Congreso, sino por la poca ciudadanía que se enteró de la “hazaña”.
Aunque el plan era lucirse en discusiones parlamentarias de Derecho, de Derechos Humanos, de Leyes, de sanciones penales, de reconocimiento de derechos de la comunidad trans, de garantizar la seguridad para las mujeres y demás asuntos trascendentales para el quehacer legislativo, político y social de San Luis Potosí, en la práctica, como muchas otras cosas durante los últimos tres años, se les fue de las manos.
Los diputados terminaron enfrascados en discusiones de ortografía, semántica, gramática y sintaxis, aunque claro, desconocían que eso ocurría, en su entender pelearon por puntos, comas y acentos, alegaron no estar de acuerdo en los escritos, en las ideas y en lo plasmado en las iniciativas.
Los diputados están a unas semanas de terminar su encargo y dejaron para el final el trabajo. En un día quisieron abarcar lo de tres años, para que los que lleguen no se quejen del rezago heredado, pero las 14 horas de trabajo continuo no fueron del todo fructíferas.
En las discusiones afloraron los viejos pleitos entre las diputadas divididas en dos bandos “las divinas y las populares”, entre los legisladores que sí le saben y los que jamás terminaron de entenderle, entre los que tienen una carrera política y los que fue debut y despedida.
Luego de 14 horas tuvieron que internar al Mijis, pues nunca en la vida había trabajado tanto, se le subió el azúcar y se le bajó la presión y aprovechando los últimos días de seguro médico pagado por el pueblo, al hospital fue a dar.
Ya para las seis de la tarde les legisladores lucían cansades, despeinades, con los rostros gracientos y la cordialidad ausente, los maquillajes corridos, las ojeras marcadas, las corbatas colgadas.
Para las diez de la noche las lipos, los colágenos, los bótox, los injertos, los ácidos, los implantes y las siliconas, todo se había caído, movido, desubicado, desinflado, desacomodado, nada seguía en su lugar, mucho menos los cibernautas que en las primeras horas de la sesión acusaron a los legisladores de ignorantes, machistas, misóginos, homofóbicos y transfóbicos, quedaban apenas uno o dos asesores que por la paga tuvieron que aguantar estoicos el montaje.
Poco antes de la medianoche la sesión por fin concluyó, había empezado a las 10 de la mañana, duró casi 14 horas.
Pero el tiempo se agota y el trabajo rezagado es mucho, los legisladores anunciaron más sesiones extraordinarias igual o más longevas, aunque no aclararon si resultarán más provechosas.
Lo bueno que ya se van…
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