A los diputados integrantes del extinto bloque Juntos haremos historia, de las bancadas de MORENA, PT y PES, se les advirtió desde 2018: prepárense, no se confíen, los pueden traicionar, pero a ellos poco o nada les importó.
Durante los dos primeros años de la LXII Legislatura, los diputados de MORENA, PT y PES navegaron con la bandera de la ignorancia. Decidieron no aprender, decidieron hacerse los inocentes, los que no saben, a los que chamaquean y les ven la cara. Por lo bajo hicieron negocios turbios, catafixiaron sus votos por botes de pintura, por una beca de titulación, por liposucciones, por morralla, mientras, para las otras bancadas el voto era de a millón, según publicaciones de “el Tigre”.
Los de Juntos haremos historia se dividieron, cada quien se vendió por lo que creía valer, no hubo unidad, no hubo bloque, no hubo acuerdos, pelearon por el protagonismo, por una posición, por un aviador, por una serie de televisión que finalmente no se logró, por migajas.
Los otros diputados y los enlaces con Gobierno del Estado les dieron la suavecita, los hicieron creer importantes, especiales y queridos, pero ayer por fin mostraron su verdadera cara: los agandallaron.
A Alejandra Valdés la suerte la abandonó. Cuando la anunciaron como próxima presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado la pregunta fue ¿la señora sabrá lo que la posición significa? la respuesta es NO. Como tampoco lo sabe la usurpadora Vianney Montes Colunga, pero su protectora, Sonia Mendoza, la guiará para lograr sus fines.
Del universo de políticos potosinos, los legisladores son los que peor imagen tienen ante la ciudadanía. Nadie espera ya nada de ellos. De sobra se han evidenciado sus arreglos en lo oscurito, sus corruptelas, la “línea” que les marcan desde Palacio de Gobierno y sobre todo, que el interés último es el del pueblo, del que sólo se acuerdan en temporada de elecciones.
Tarde se dieron cuenta de la trampa en la que habían caído, pero cuando lo hicieron, los de MORENA, intentaron invocar el respaldo del pueblo, pero ya no lo tenían, se lo gastaron cuando decidieron no reducirse el sueldo en 50% como lo prometieron, cuando decidieron cobrar 100 mil pesos mensuales, cuando decidieron no renunciar a viáticos, vehículo, gasolina, teléfono y sueldo de 50 mil pesos para sus asesores.
Renunciaron al apoyo del pueblo cuando decidieron votar por el incremento al la tarifa del agua potable, cuando el Mijis se creyó actor de televisión e inventó atentados, cuando Marite le dio la espalda a la clase estudiantil, a los científicos y catedráticos, cuando Angélica Mendoza se olvidó de sus orígenes en Soledad, cuando Edson simuló la austeridad republicana del presiente Andrés Manuel López Obrador, cuando el resto, grises y vividores, decidió creer que eran importantes para la política potosina.
A los diputados de MORENA los chamaquearon los del PRIAN, les agandallaron la Mesa Directiva, pero no hubieran sabido qué hacer con ella. Lo ocurrido el domingo fue una gran lección. Ellos, los diputados del bloque morenista, no son nada ni nadie. Para el pueblo son menos que oportunistas, si aparecen en la boleta electoral sin el respaldo del presidente, lograrán menos votos que los independientes.
Los del PRIAN les dieron la lección que les faltaba, no son indispensables, son sustituibles y ellos, los morenistas, que escucharon el canto de las sirenas, cayeron en la trampa. Ya no los necesitan, su voto ya no es indispensable, ahora pueden, con libertad, seguir soñando con ser actores y “políticos”, les quedan 12 meses con salario a cargo del dinero de los mexicanos, después, volverán a sus casitas de infonavit y el pueblo ni siquiera recordará que alguna vez fueron diputados.
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