La renuncia de Teresa Rivera como presidenta concejal de Villa de Pozos dejó al descubierto la ambición y el nulo compromiso de las y los concejales del municipio de Villa de Pozos.
Los diputados de la Comisión de Gobernación del Congreso del Estado tuvieron que ponerles un “estate quieto”, porque, tan pronto se supo de la renuncia de Teresa Rivera, de inmediato comenzaron a pelearse el cargo vacante y a declararse “merecedores” del puesto, ignorando los procedimientos legales y demostrando, una vez más, su ignorancia e incapacidad para trabajar en equipo y aportar a la construcción institucional que Villa de Pozos requiere con urgencia.
Los legisladores recordaron a los concejales, incluidos los del Partido Verde, cuya actuación ha sido igual de deficiente, que no tienen facultades para autoproclamarse como sucesores en la presidencia concejal. El nombramiento recae exclusivamente en el Congreso del Estado, tal como lo hizo esta mañana, designando a Patricia Aradillas.
La reacción de los concejales de proclamarse “herederos” aun cuando no han hecho más que cobrar por causar problemas y meter grilla, evidenció su desconocimiento de la ley y su ambición desmedida en un municipio que está sentando las bases para iniciar su autonomía y su propia historia y corregir toda la corrupción y el abandono que dejó la herencia maldita en la otrora delegación.
Los diputados también les recordaron que la administración de Villa de Pozos sigue en un periodo de reciente creación, por lo que están obligados a rendir cuentas y someterse a la supervisión legislativa.
Pero las y los concejales de todos los partidos no han mostrado más que grilla barata, ignorancia en el cargo que les fue conferido y su más grande intención de que Villa de Pozos regrese a las manos que lo golpearon y saquearon. Unos por ser parte de la herencia maldita, otros por omisión, porque nomás van a cobrar.
Los concejales y el secretario general del Concejo Municipal, René Oyarvide, son una vergüenza nacional. Entre los concejales regidores que más han representado la ambición y la deslealtad al pueblo son Dante Alán Carreón Sandoval, del PAN y Maribel Lemoine, del PRI. Otros a los que les quedó muy grande el puesto y mostraron su mayor ignorancia son los del Partido Verde, Lauro Espinoza Nava, Liliana Méndez Fajardo, Nadia Esmeralda Ochoa Limón, Ricardo Gutiérrez Ortega y Gaspar Méndez Ramírez, este último con una intención evidente de traicionar con tal de obtener una ramita más de poder, aunque no sepa para qué sirve éste.
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