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El Águila y la Gallina
Había, en una granja, un polluelo diferente al resto, pero que la mamá Gallina decidió criar igual, sin embargo, cuando el Gallo llegaba y lo veía, lo corría del corral, cuando se iba, la mamá lo regresaba al nido.
El polluelo, a pesar de ser diferente, aprendió a piar y comer como sus hermanos. A veces, al buscar comida en el suelo, veía la sombra de un ave que con sus grandes alas cruzaba el cielo, “¿qué es eso mamá?”, preguntaba el polluelo a la Gallina, “no voltees, sigue comiendo”, respondía.
Cuando el Gallo volvía a visitar su gallinero, encontraba al polluelo extraño y lo corría, pero al irse nuevamente la mamá Gallina lo recogía.
El polluelo aprendió a comer como sus hermanos pollos, andaba como ellos, por toda la granja buscando comida, piando de un lado para el otro, pero cuando veía la sombra del ave pasar, volteaba al cielo y se le antojaba magnífica, enorme, desplegaba sus alas y sin moverlas flotaba en el cielo.
Desde el suelo sus alas parecían a veces azules, otras rojas, amarillas, café, todos los colores de la naturaleza. El ave desplegaba las alas y surcaba los cielos, “¿Qué es esa ave?” preguntaba el polluelo a la mamá Gallina, “nada, no voltees y sigue comiendo”, era la respuesta.
El Gallo, astuto, sabía que ese polluelo no era suyo, y cuantas veces lo vio, lo corrió, lo echaba fuera, pero la mamá lo regresaba al nido. En una ocasión el Gallo arrojó tan fuerte al polluelo, que este tropezó y del impulso voló.
No era Gallo, ni Gallina, es un Águila.
Vuelomagazine.mx
Es, el camino de la vida, una múltiple opción de trayectos. Algunos nos agradan, otros no tanto, sin embargo, en ocasiones, cuando las circunstancias, que parecían adversas, han pasado, se descubre un futuro prometedor, lleno de oportunidades, de aventuras y retos que convierten el recorrido en algo grato.
Cuando eso ocurre, surge la personalidad, la entrega, las ganas de tener éxito, cualquiera que sea el camino por que se haya optado. Es una oportunidad, no por cliché, sino por opción para demostrar las aptitudes que el trayecto previo regalaron al caminante.
Es, vuelomagazine.mx, un proyecto que nació de la manera menos imaginada, de circunstancias que, de haberlas conocido antes, no las hubiera creído, pero que lo convierten en un reto a la destreza y la pasión por una profesión que me escogió a mi, no yo a ella.
El periodismo me eligió a los 18 años y desde entonces las oportunidades, igual que este proyecto, llegaron solas, todas únicas, maravillosas, especiales, enriquecedoras y de gran escuela.
Es ahora, cuando decido elegir yo el camino, que tendré la oportunidad para aportar algo a la sociedad, aunque sea un poco, y hacer de este un mundo mejor.
Doy gracias sinceras y de corazón a las personas que durante el camino, que ya abandoné, se convirtieron en grandes maestros de vida, no sólo en conocimientos periodísticos, sino de la convivencia y el trato con otros humanos que, en ocasiones fue poco grato, pero que por eso mismo me dieron la oportunidad de crecer, no en edad, sino en destreza y en habilidades.
Adquirí, gracias a todos ellos y ellas, el filing para descubrir talentos en las personas y algunos, los menos, me permitieron pulir sus habilidades y revelar, a la par, su potencial ilimitado.
Gracias, infinitas gracias, porque a todos los recuerdo con cariño. Gracias, infinitas gracias, a los que logramos ser amigos. Gracias, infinitas gracias, a los que no. Gracias, infinitas gracias, a los que me permitieron aprender de ellos y con ellos. Gracias, infinitas gracias, a quien, a pesar de todo, creyó en mi y me impulsó durante más de 8 años. Gracias, infinitas gracias, Dios los bendiga a todos.
Gracias a mi familia de carne, a mi familia espiritual, a mi familia galáctica, a mis amigos y sobre todo, gracias a Dios.
Hugo Torres.
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