
He decidido escribir una reflexión en torno a la situación que estamos viviendo en estos momentos a causa del COVID-19, tanto en el país como en otras regiones del mundo.
Lo anterior a partir de ciertas críticas; tanto a la incapacidad de las instituciones de salud para atender el problema, como a la irresponsabilidad de nosotros como ciudadanía.
Ciertamente, la pandemia está reflejando las pésimas condiciones de las instituciones de salud, que ante un problema como este (COVID-19) se están viendo rebasadas, incluso sacando a flote los problemas de corrupción, aunado a lo que desde mi muy particular punto de vista, considero un problema fuerte; la muy mala estrategia de comunicación social, a tal grado que pese a las cifras expuestas, una gran mayoría de personas no creen que exista este problema de salud.
La comunicación institucional está fallando, y una parte se debe a la poca credibilidad que tienen las instituciones de gobierno, además de su incapacidad de generar mensajes adecuados, otra es, y muy importante, a la irresponsabilidad de nosotros y nosotras como ciudadanía.
Mientras no nos toque alguien cercano, mientras no nos pase a nosotr@s, mientras no ubiquemos los casos, seguiremos sin creer en la pandemia.
Y ocurre que cuando enferma alguna persona cercana a nosotr@s entonces “sí creemos”, y es cuando ponemos atención a la crisis en las instituciones de salud, es cuando criticamos la poca o nula atención sanitaria, y explotamos contra médic@s, enfermer@s y demás personal de salud, porque no nos atienden como queremos, pero no somos los únicos con este problema -muchas personas necesitan atención médica y la gravedad y condiciones de salud son distintas en cada caso-.
Lo anterior no hubiera pasado si y sólo si: hubiéramos mantenido las reglas de sana distancia, uso de cubre bocas, uso de caretas, uso de gel sanitizante, toma de temperatura, lavado frecuente de manos, lavado de productos para usar o consumir, y otras tantas recomendaciones de salud. Si hubiéramos cuidado nuestra dieta, si nos hubiésemos preocupado por el problema de obesidad, de prevención de la diabetes, si no hubiéramos salido con nuestras niñas y niños, o personas de la tercera edad, al centro de nuestra ciudad, a comer en la calle, a la fiesta organizada por nuestr@s conocid@s y un largo etcétera, que sólo es responsabilidad nuestra.
La responsabilidad es compartida, tanto de las autoridades de salud y gubernamentales, como de cada un@ de nosotr@s como ciudadanía.
Y debemos tomar en serio esta pandemia que afecta en todos los sectores; educación, economía, vida social y familiar.
Ciertamente, no podemos parar toda actividad, pues necesitamos trabajar, necesitamos producir, necesitamos mujeres y hombres en el campo, en la industria, en el arte, necesitamos estudiar, necesitamos atención médica, pues no todo es COVID-19 ya que se puede padecer de muchas otras enfermedades, necesitamos realizar deporte o ejercicio para el cuidado de nuestra salud, necesitamos cuidar nuestras fuentes de empleo, y en este marco, para poder hacer todo lo anterior y mucho más, nos necesitamos “todos y todas”.
Muchas personas viven al día, y necesitan salir para trabajar y ganar algo de recursos para sobrevivir, y está bien, pero hay que hacerlo con cuidado: taquer@s con careta, boleros con careta, dependientes de tienda con mascarilla o careta, no se dice que no se pueden hacer las cosas para trabajar y sobrevivir, todo se puede hacer si tomamos las medidas necesarias; es por ti, por mi, es por nuestras familias.
Ante un posible contagio deberíamos preguntarnos; ¿lo propiciamos nosotros, nosotras o quien? Antes de culpar a otras y otros, pensemos qué hicimos para enfermarnos o contagiarnos.
La salud es lo más importante que tenemos, con salud podemos hacer todo, así que en “responsabilidades” asumamos nuestra parte, y lo que no dependa de nosotros, hagamos el señalamiento y exijamos lo que por derecho nos corresponde: Mejor atención médica.
El gobierno hace lo que puede, a veces muy mal pero otras veces bien, considero que la construcción de sus mensajes no es la más adecuada y no llega al público deseado, no han considerado la heterogeneidad poblacional, necesitan elaborar mensajes adecuados a cada sector, y sobre todo necesitan comunicarse entre los distintos niveles de gobierno.
En cuanto a ti, amable lector o lectora, si puedes mantenerte en casa, hazlo; si tienes que salir, cuídate; frenar la pandemia es nuestra responsabilidad.
En este marco me gustaría conocer sus opiniones, espero sus comentarios en mis redes sociales, deseo sigan cuidándose y a sus familias.
Twitter @TeoBriceo Instagram @theobri y Facebook Teodoro Briceño de la Parra, hasta pronto.
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