- El proyecto fue adjudicado al coordinador de Construcción de la Dirección de Obras del Ayuntamiento
- Ante la falta de coladeras harán un “obras complementarias” para tapar la ineficiencia de la construcción
La ampliación de un carril en el paso a desnivel del puente PEMEX, en la avenida Salvador Nava de la capital potosina, costó a los contribuyentes 25.5 millones de pesos, fue inundada no sólo por las lluvias de temporada, sino por la corrupción que desde la licitación se gestó al interior de la Dirección de Obras del Ayuntamiento de San Luis Potosí.
Marco Uribe, convertido en jefe de la mafia de la construcción de San Luis, otorgó la licitación a Román Ahumada, coordinador de Construcción de la Dirección de Obras, que a la vez dobletea al ser representante de la empresa Concrecer, que junto con GyG Construcciones se tomaron 17 meses para concluir la obra, 8 más de lo anunciado en un inicio.
El otorgamiento de la licitación no se dio en los concursos de la Dirección de Obras, sino en un pachangón que los constructores organizaron en honor a Marco Uribe. Hubo chupe a raudales, comida para llenar, mujeres y hasta hombres, por si alguien salía con gustos “extravagantes”. El objetivo era salir del lugar con los 25 millones en la bolsa. Aunque en realidad el bacanal era innecesario, pues el coordinador de Construcción de la Dirección de Obras ya había hecho su labor.
La obra inició en marzo de 2020 y debía estar concluida a finales de año, se suponía sería uno de los estandartes de la campaña de Xavier Nava en busca de la gubernatura del estado, pero como panistas y priistas le hicieron el fuchi, se conformó con la candidatura a la reelección por MORENA, llevando al partido del presidente al sótano de las preferencias electorales.
Finalmente la obra fue inaugurada en agosto de 2021, 17 meses después de haber iniciado y, faltos de neuronas, nadie previó que se avecinaba la temporada de lluvias y huracanes. A los pocos días de entrar en funciones cayó en la capital un tormentón que inundó la “magna obra”, a Nava le llovió no sólo agua, sino también mentadas de madre de todos los automovilistas que quedaron varados en el nuevo carril.
En su momento se dijo que había fallado la bomba de desfogue, pero ahora anuncian “obras complementarias” que en realidad significa que no pusieron coladeras en el paso a desnivel, apenas una en la parte más baja, que se colapsa ante el raudal de agua que recibe, pues el paso está de bajada.
La “magna obra” no resolvió el tráfico vehicular, al contrario, lo incrementó. Ya que pos su calzones, Uribe decidió poner una barrera de contención que no estaba incluida en la obra, cerrando el paso entre los carriles centrales de la Salvador Nava y la nueva lateral.
Los señores ya se van, les queda menos de un mes, será ahora Enrique Galindo quien tendrá que volver funcional una obra inundada por la corrupción de Xavier Nava y su constructor favorito Marco Uribe.
Funcionario del Ayuntamiento “gana” licitación para ampliación del puente PEMEX
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