Entre el corrillo de los pasillos del Congreso del Estado no se habla de otra cosa: “la maldición de la Marcelina ya se está cumpliendo”. Dicen que la doña, luego de ser echada de la peor manera por todos los diputados, se presentó en la noche afuera del edificio de Vallejo y soltó el maleficio “esto se caerá a pedazos”. Y hoy, dicen que puede estarse cumpliendo, porque en el Congreso no hay internet, no hay página web, no hay gaceta, no hay elevador y no hay diputados.
La austeridad panista-morenista implementada por los diputados Rolando Hervert y Edson Quintanar ya se anda pasando de la raya. Resulta inaudito que en el Poder Legislativo no tengan servicio de internet, se les haya caído la página web (que nada tiene que ver con el servicio de internet, puesto que el servidor no está en el Congreso del Estado), y para colmo ya están incumpliendo la Ley pues no se ha publicado la gaceta parlamentaria para la sesión ordinaria del próximo jueves, lo cual debe ocurrir 48 horas antes, es decir, hoy a las 10 de la mañana.
Secretarias y asistentes nomás se miran unos a otros, revisan su whats, su face, su snapchat y hasta el Tinder, no tienen otra cosa qué hacer, En este punto desconocen qué temas se tratarán en la sesión del próximo jueves y no pueden elaborar los discursos fatalistas o triunfalistas que leerán sus jefes los diputados.
Después de que vuelomagazine.mx diera cuenta de que en el Congreso del Estado tienen días sin internet, uno de los funcionarios del Legislativo aclaró que esa carencia se debía a que había tronado un transformador.
Si es que fuera verdad que tronó un tranformador, eso significaría que no hay electricidad, no sólo en ese edificio, sino en varios, pero luz sí hay. Lo que no hay es internet en el Congreso. No funciona el elevador y tampoco tienen servicio de teléfono. ¿Tantos desperfectos causó un transformador?
La página web del Congreso del Estado está almacenada, se supone, en un servidor del IPICyT, resulta inexplicable que también eso falló, porque la página está caída desde hace días.
Por su parte los diputados, siempre viviendo en una realidad alterna, desconocen lo que en su sede ocurre, por lo que el jueves, durante la sesión, no les quedará otra que poner atención a lo que se diga e improvisar, a ver qué tal les sale…
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