Ante la falta real de trabajo legislativo, los diputados integrantes de la LXII Legislatura han optado por la simulación al dedicar tres veces más tiempo a la discusión estéril de puntos de acuerdo que no tienen ninguna trascendencia legal ni jurídica, en vez de discutir leyes, pero peor aún, cuando lo hacen se los tumba la Suprema Corte o Derechos Humanos.
La transmisión en vivo de sesión ordinaria número 62 de la LXII Legislatura, que comenzó y 15 minutos después comenzó la sesión, es decir, el video que dura 4 horas con 48 minutos, en realidad dura 4 horas con 33 minutos.
A la primera parte de la sesión se dedicaron 1 hora y 7 minutos, en los que se pasó lista, se leyó el orden del día y antes de ser votado se retiró el punto de acuerdo noveno y se retiraron 5 iniciativas. Después se leyeron 20 iniciativas, para entonces ya habían pasado más de 30 minutos de la transmisión.
Los siguientes 30 minutos fueron para discutir la sexta iniciativa que fue calificada de “al vapor” y evidenció que los diputados están trabajando atrasados y los asesores VIP a los que se les pagan fuertes cantidades de dinero, no hacen su trabajo, no acatan las indicaciones que les dan y sólo exhiben a los legisladores. El dictamen fue devuelto a comisiones.
Al dictamen número 7 le dedicaron 20 minutos, finalmente fue retirado pues pretendían que no se necesitara la firma impresa de los diputados en los dictámenes, lo que alertó a los legisladores y se negaron a votar algo tan fuera de la cordura, pues como dijeron, no confían en ellos mismos para firmar en su ausencia.
Para entonces habían pasado una hora con 22 minutos. Siguió una maratónica discusión que duró 3 horas con 26 minutos para discutir y votar cuanta ocurrencia tuvieron los legisladores, todas ellas, las aprobadas, no tienen ningún valor legal, es decir, fue tiempo perdido, palabras huecas que engrosarán los archivos y expedientes de la burocracia potosina y mexicana que, hay que recordarlo, tiene más de un mes de inactividad, o sea, de vacaciones.
La votación de las ocurrencias de los diputados hizo brotar sentimientos de gusto, alegría, dicha, pero también tristeza, rencor y venganza para los que fueron rechazados, incluso tuvieron que recordarse, unos a otros, que no era nada personal, sino la creencia de hacer o no lo correcto.
Así el trabajo legislativo que privilegia las palabras huecas en vez de trabajar en pro de los potosinos.
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