- Exigen la presidencia general del PRI o de lo contrario preparan un complot en contra de la matehualense
- Buscan seguir tapando el «cochinero» que dejó Elías Pesina
El ex gobernador Juan Manuel Carreras concluyó el autoexilio que se impuso cuando comenzó a brotar, como coladera, toda la corrupción que hubo durante su mandato como gobernador de San Luis Potosí. Al priista se le vio en los últimos días en su nueva casa del fraccionamiento Pedregal, hasta donde llegó para operar a favor de su ex secretario particular, Edmundo Torrescano e imponerlo como presidente general del PRI, esto tras la vergonzosa destitución que se dio la semana pasada de Elías Pesina, a quien impuso como presidente del partido.
Carreras y Torrescano hicieron saber a Sara Rocha, recién designada como secretaria de organizaciones, por ordenes del dirigente nacional Alejandro “Alito” Moreno, que la posición de la secretaria general será para el diputado priista.
Edmundo Torrescano, figuró como director de organizaciones para la elección de 2021 y fue acusado de vender las candidaturas hasta en 5 millones de pesos. Además el PRI enfrenta una multa ante el INE luego de priistas de Valles “donaron” dinero al partido, pero se descubrió que el recurso salió de las arcas municipales en el trienio 2015-2018; Torrescano fue el encargado de “arreglar” el asunto y su desaseo terminó en la multa de más de un millón de pesos.
Con la operación de Carreras y las amenazas de Torrescano, la designación de Sara Rocha como próxima presidenta del partido, se enfrenta ante un posible complot con los integrantes de la Comisión de Elección a pesar de tener la indicación de Alito Moreno de votar a favor de la matehualense.
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